Finalmente, hace unos pocos dias llegué a ese punto en el que ya no puedo aguantar la situación. No se que hacer. Nadie lo sabe.
¿Mala suerte? Eso me dijo S.
¿Un tropiezo? Eso me dijo M.
Estoy harto. De R, de C, de I, y, sobre todo, de mi mismo.
sábado, 26 de enero de 2008
martes, 22 de enero de 2008
Buenos anuncios.
CONCLUSION: If you are not a dot, you suck at making movies and need a girlfriend...beware of stripoker, anyawy.
domingo, 20 de enero de 2008
Capítulo XI: Presas del monstruo
Otro episodio más, como cada semana. Espero que os guste.
Sin pensarlo dos veces, Libra obedeció a Manirel, mientras pensaba que era el cadaver con más fuerza que había visto nunca.
Corrió tan rápido que el aire en la cara apenas le dejaba ver su camino. Entro de nuevo en la ciudad, corriendo como un loco, en el oscuro anochecer, con el fragmento de Nihil en la mano.
Llegó a la posada jadeante. Aún dolorido por la carrera, entró con ímpetu en la habitación, dispuesto a recoger todas sus cosas y marcharse de la ciudad.
Agrarró todo furtivamente y se dispuso a salir, pero algo lo retuvo dentro de la estancia. A través del armario pudo ver a Sáratem encerrada, encogida y tenblorosa, con la Espada de Jassarimp.
-Sárate. Te veo. Sal de ahí. Nos vamos ya. Infinito sabe que estamos aquí y vendrá a por nosotros. -la niña abrió lentamente la puerta del mueble y miró temerosa para comprobar si en verdad era Libra quien hablaba.
-Pero...¿Por qué? ¿Qué ha pasado? Nosotros somos los cazadores. ¿Por qué nos persigue Infinito ahora...?
-Yo no pense nunca en cazarlo como lo haces tú. Infinito y yo perseguimos...perseguíamos a una misma persona. Yo, temiendo que pudiera matarlo decidi acabar antes con él.
-¿Entonces...?
- Todo ha dado la vuelta.
-Explícamelo. No lo entiendo. -la niña salió del armario y comenzó a recoger sus cosas rápidamente.
-¿Conoces cómo se lidió con la herencia de mi padre...?
-Si...Cada uno de...
-Vale. Sabes que pasó con Nihil, la espada de mi padre, no?-continuó Libra, cortante.
-Se la dió a Escorpio por ser el primogénito.
-Pero él renegó de ella en un tiempo. Saguitario la selló y dejó a Aries y a Tauro su custodia.
-Yo no sabía eso.
-Por razones que no vienen a cuento alguien intentó llevarse a Nihil, partiéndola en el preceso. Yo tengo una mitad.
-¿Esa espada que llevas es....?
-Si. Bueno, parece que Infinito busca a Nihil y por eso se ha puesto a buscar a Escorpio, pensando que la tenía él. Ahora ha visto que la tengo yo y viene a por nosotros. -Libra la miró, burlón -¿No es el momento que estabas esperando para mostrar tus habilidades, temible niña?
-Supongo...
Ambos salieron atropelladamante de la posada. Sárate le retrasaba, pero le daba igual. Lo único que le preocupaba ahora era huir a la ciudad correcta. Donde no estuviera Escorpio. Pero ¿Cómo podía saberlo él? Daba igual, Escorpio huiría de todas formas antes de que él estuviera cerca de la ciudad.
-¿Y por qué buscas a Escorpio tú?
-Eso ya es otra historia.
La niña miró al chico. Nunca lo hubiera inmaginado con aquel gesto de preocupación. Otra cosa llamó su atención. El ojo negro estaba ahora completamente oscurecido.
Ya había visto eso antes pero nunca había dicho nada. Quizás ahora era buen momento.
-Libra... tu ojo...el bueno...¿Por que se oscurece entero a veces?
-Yo tampoco lo se muy bien. No me lo han explicado muy detalladamente.
Libra intentó recordar todo lo que sabía sobre aquella propiedad de su ojo. Formaba parte de quellos secretos bajo la Herencia que quería rebelar cuando recuperara su ojo. El mismo que usaría para leer la Carta Prima y la Carta Última.
Aquel día fue el primero que Libra desayunaba con Cáncer en mucho tiempo, pero no podían detenerse a disfrutar de la dulze añoranza de los momentos familiares pasados. Él le había exiguido una demostración de aquel poder con el que pensaba extraer a Nihil.
-A grandes rasgos...lo que hago es cambiar la realidad visualizando el cambio que quiero.
-Es decir, ¿Tu te inmaginas que aquí hay una lagartija y la lagartija aparece?
-Es es. Pero no puedo crear seres vivos. Me resulta imposible, me agoto antes de usarlo. Si puedo hacerlos desaparecer. Por lo general, destruir es mas facil que crear.
-Es como si tuvieras el poder de Géminis y el Otro...increible.
-¿El otro?
-El decimotercero.
-¿Lo llamamos Trece?
-Por mi haz lo que quieras. No, mejor, hazme una demostración.
Libra se levanto de la mesa y miró a su alredeor, buscando algo que su hermano no necesitara. Se fijó en una figurilla de madera . No parecía importante. Miró a través de ella y forzó su ojo. notó cómo la madera se extniguía en el vacío y, un instante después, no estaba ahí.
-Libra. -Cáncer le llamó entrecortadamente- Dices que cuando Trece te atacó hizo desaparecer tu arma con unas lineas ondulantes que salían de su mano ¿no?
-Si.
-Esas mismas líneas salen de tu ojo cuando usas ese poder. Un ojo que se ha vuelto negro por completo, por cierto. -Hizo una pausa- Creo que hay algo que debes saber.
-¿Otro de tus secretitos de la Carta Astral? Pense que me lo contaste todo ayer.
-Es que se muy poco sobre esto...es una característica de la hererencia llamada Sobrelímite.
-¿Sobrelímite? Suena a herrramienta de bordado.
-Pues no. Cuando un Heredero usa su herencia mucho, el poder de esta aumenta. Como el de Escorpio. O esa es mi conclusión. Tu has alcanzado un Sobrelímite artificial al desviar la vista de un ojo a otro, por eso te cansas al usarlo.
-Eso quiere decir que si Tauro o Aries han hayado su Sobrelímite serán más fuerte que yo.
-Si, pero no me refieria a eso.
-¿Entonces?
-No sé. Simplemente te pongo al corriente.
Se hizo un breve sielencio hasta que Cáncer volvió a hablar.
-Te he preparado un aprovisionamiento para tu viaje. Tengo de sobra gracias a la gratitud de la gente de por aqui. Les regalo madera a veces.
Libra rió.
-Claro...no podías ser otra cosa que leñador. Gracias, hermano. Ya te lo pagaré.
La demostración de Libra había terminado. Cáncer tenía miedo de su propio hermano. Con Nihil y ese nuevo poder, nada podría detenerle, sin embargo no pudo dejar de hacer una observación.
-Ese poder es muy llamativo, aunque tu no lo notes. Al ser una versión bastarda de los poderes de Géminis y Trece es mucho más grosera, que es fácilmente reconocible. Ten cuidado. Y recuerda que siempre tendrás tu casa aquí.
- No es mi casa lo que quiero, sino mi ojo. Y bueno, puede que a esa pescadora de ayer.- Rió por lo bajo y se dio la vuelta para marcharse, pero se olvidaba de algo. Preguntó a Cáncer por quien buscaba y el le indicó donde lo había visto por última vez. Sabiendo esto inició su camino de nuevo, con Nihil oculta bajo la una de su dedo corazón y un saco de víveres a la espalda.
Pero en ese momento el saco pesaba menos. Era de agradecer, pues si hubiera pesado lo mismo que aquel día apenas podría correr.
-¡Libra!
Tardó un rato en volver desde sus propios recuerdos. Cáncer parecía tan lejano ahora, tras todas esas luchas contra Manirel, que terminaría salvándole la vida...¿Por qué? bueno, infinito le habría engañado, o traicionado y el habría caido en la cuenta entonces. Quien sabe.
-¡Libra!
-Qué.
-¿A dónde vamos?
-A una ciudad donde ocultarnos de ese monstruo hasta que le podamos pillar por sorpresa.
-No es un monstruo.
-¿Ah no? ¿Es un lémur, acaso?
-Es una mujer.
Fin del decimoprimer capítulo
La semana que viene en El Segundo Despertar de Kamareni: El as en la manga de la capa.
El plan de Infinito empieza a ramificarse, mientras Libra y Sárate encuentran caras conocidas.
Sin pensarlo dos veces, Libra obedeció a Manirel, mientras pensaba que era el cadaver con más fuerza que había visto nunca.
Corrió tan rápido que el aire en la cara apenas le dejaba ver su camino. Entro de nuevo en la ciudad, corriendo como un loco, en el oscuro anochecer, con el fragmento de Nihil en la mano.
Llegó a la posada jadeante. Aún dolorido por la carrera, entró con ímpetu en la habitación, dispuesto a recoger todas sus cosas y marcharse de la ciudad.
Agrarró todo furtivamente y se dispuso a salir, pero algo lo retuvo dentro de la estancia. A través del armario pudo ver a Sáratem encerrada, encogida y tenblorosa, con la Espada de Jassarimp.
-Sárate. Te veo. Sal de ahí. Nos vamos ya. Infinito sabe que estamos aquí y vendrá a por nosotros. -la niña abrió lentamente la puerta del mueble y miró temerosa para comprobar si en verdad era Libra quien hablaba.
-Pero...¿Por qué? ¿Qué ha pasado? Nosotros somos los cazadores. ¿Por qué nos persigue Infinito ahora...?
-Yo no pense nunca en cazarlo como lo haces tú. Infinito y yo perseguimos...perseguíamos a una misma persona. Yo, temiendo que pudiera matarlo decidi acabar antes con él.
-¿Entonces...?
- Todo ha dado la vuelta.
-Explícamelo. No lo entiendo. -la niña salió del armario y comenzó a recoger sus cosas rápidamente.
-¿Conoces cómo se lidió con la herencia de mi padre...?
-Si...Cada uno de...
-Vale. Sabes que pasó con Nihil, la espada de mi padre, no?-continuó Libra, cortante.
-Se la dió a Escorpio por ser el primogénito.
-Pero él renegó de ella en un tiempo. Saguitario la selló y dejó a Aries y a Tauro su custodia.
-Yo no sabía eso.
-Por razones que no vienen a cuento alguien intentó llevarse a Nihil, partiéndola en el preceso. Yo tengo una mitad.
-¿Esa espada que llevas es....?
-Si. Bueno, parece que Infinito busca a Nihil y por eso se ha puesto a buscar a Escorpio, pensando que la tenía él. Ahora ha visto que la tengo yo y viene a por nosotros. -Libra la miró, burlón -¿No es el momento que estabas esperando para mostrar tus habilidades, temible niña?
-Supongo...
Ambos salieron atropelladamante de la posada. Sárate le retrasaba, pero le daba igual. Lo único que le preocupaba ahora era huir a la ciudad correcta. Donde no estuviera Escorpio. Pero ¿Cómo podía saberlo él? Daba igual, Escorpio huiría de todas formas antes de que él estuviera cerca de la ciudad.
-¿Y por qué buscas a Escorpio tú?
-Eso ya es otra historia.
La niña miró al chico. Nunca lo hubiera inmaginado con aquel gesto de preocupación. Otra cosa llamó su atención. El ojo negro estaba ahora completamente oscurecido.
Ya había visto eso antes pero nunca había dicho nada. Quizás ahora era buen momento.
-Libra... tu ojo...el bueno...¿Por que se oscurece entero a veces?
-Yo tampoco lo se muy bien. No me lo han explicado muy detalladamente.
Libra intentó recordar todo lo que sabía sobre aquella propiedad de su ojo. Formaba parte de quellos secretos bajo la Herencia que quería rebelar cuando recuperara su ojo. El mismo que usaría para leer la Carta Prima y la Carta Última.
Aquel día fue el primero que Libra desayunaba con Cáncer en mucho tiempo, pero no podían detenerse a disfrutar de la dulze añoranza de los momentos familiares pasados. Él le había exiguido una demostración de aquel poder con el que pensaba extraer a Nihil.
-A grandes rasgos...lo que hago es cambiar la realidad visualizando el cambio que quiero.
-Es decir, ¿Tu te inmaginas que aquí hay una lagartija y la lagartija aparece?
-Es es. Pero no puedo crear seres vivos. Me resulta imposible, me agoto antes de usarlo. Si puedo hacerlos desaparecer. Por lo general, destruir es mas facil que crear.
-Es como si tuvieras el poder de Géminis y el Otro...increible.
-¿El otro?
-El decimotercero.
-¿Lo llamamos Trece?
-Por mi haz lo que quieras. No, mejor, hazme una demostración.
Libra se levanto de la mesa y miró a su alredeor, buscando algo que su hermano no necesitara. Se fijó en una figurilla de madera . No parecía importante. Miró a través de ella y forzó su ojo. notó cómo la madera se extniguía en el vacío y, un instante después, no estaba ahí.
-Libra. -Cáncer le llamó entrecortadamente- Dices que cuando Trece te atacó hizo desaparecer tu arma con unas lineas ondulantes que salían de su mano ¿no?
-Si.
-Esas mismas líneas salen de tu ojo cuando usas ese poder. Un ojo que se ha vuelto negro por completo, por cierto. -Hizo una pausa- Creo que hay algo que debes saber.
-¿Otro de tus secretitos de la Carta Astral? Pense que me lo contaste todo ayer.
-Es que se muy poco sobre esto...es una característica de la hererencia llamada Sobrelímite.
-¿Sobrelímite? Suena a herrramienta de bordado.
-Pues no. Cuando un Heredero usa su herencia mucho, el poder de esta aumenta. Como el de Escorpio. O esa es mi conclusión. Tu has alcanzado un Sobrelímite artificial al desviar la vista de un ojo a otro, por eso te cansas al usarlo.
-Eso quiere decir que si Tauro o Aries han hayado su Sobrelímite serán más fuerte que yo.
-Si, pero no me refieria a eso.
-¿Entonces?
-No sé. Simplemente te pongo al corriente.
Se hizo un breve sielencio hasta que Cáncer volvió a hablar.
-Te he preparado un aprovisionamiento para tu viaje. Tengo de sobra gracias a la gratitud de la gente de por aqui. Les regalo madera a veces.
Libra rió.
-Claro...no podías ser otra cosa que leñador. Gracias, hermano. Ya te lo pagaré.
La demostración de Libra había terminado. Cáncer tenía miedo de su propio hermano. Con Nihil y ese nuevo poder, nada podría detenerle, sin embargo no pudo dejar de hacer una observación.
-Ese poder es muy llamativo, aunque tu no lo notes. Al ser una versión bastarda de los poderes de Géminis y Trece es mucho más grosera, que es fácilmente reconocible. Ten cuidado. Y recuerda que siempre tendrás tu casa aquí.
- No es mi casa lo que quiero, sino mi ojo. Y bueno, puede que a esa pescadora de ayer.- Rió por lo bajo y se dio la vuelta para marcharse, pero se olvidaba de algo. Preguntó a Cáncer por quien buscaba y el le indicó donde lo había visto por última vez. Sabiendo esto inició su camino de nuevo, con Nihil oculta bajo la una de su dedo corazón y un saco de víveres a la espalda.
Pero en ese momento el saco pesaba menos. Era de agradecer, pues si hubiera pesado lo mismo que aquel día apenas podría correr.
-¡Libra!
Tardó un rato en volver desde sus propios recuerdos. Cáncer parecía tan lejano ahora, tras todas esas luchas contra Manirel, que terminaría salvándole la vida...¿Por qué? bueno, infinito le habría engañado, o traicionado y el habría caido en la cuenta entonces. Quien sabe.
-¡Libra!
-Qué.
-¿A dónde vamos?
-A una ciudad donde ocultarnos de ese monstruo hasta que le podamos pillar por sorpresa.
-No es un monstruo.
-¿Ah no? ¿Es un lémur, acaso?
-Es una mujer.
Fin del decimoprimer capítulo
La semana que viene en El Segundo Despertar de Kamareni: El as en la manga de la capa.
El plan de Infinito empieza a ramificarse, mientras Libra y Sárate encuentran caras conocidas.
domingo, 6 de enero de 2008
Personajes: Rival approaching!!! [5]
Tras el pedazo de vacío que ha habido en esta esccion durante....ermm...mucho tiempo, vuelve, finalmente hoy.
Para intentar compensaros voy a hacer algo medianamente distinto.
Nombre: Kenji Harima
Edad:17
Sexo: Coño, pero si tiene bigote y barba...! no me jodas que tienes que mirar esto...
Peso: 79 kg
Altura:180 cm
Historia en la que aparece: School Rumble.
De lejos, mi personaje favorito de School Rumble y uno con los que más me he sentido identificado últimamente.
Kenji era el amo del barrio, un matón sin rival, un Dios.
Pero ahora, su mente y su vida han cambiado, pues esta perdidamente enamorado de Tennma Sukamoto (mona pero bastante idiota...pero...es taaaan mona n///n) y ahora está dispuesto a hacer cualquier cosa por ella.
Bueno, menos declararse, el pobre no se atreve xDDD
Es impresionante como llega a cambiar la vida de este personaje a lo largo de la historia. No revelaré nada pero, este tio hace cosas muy en mi onda mental (O___oU)
Por supuesto, no voy a dejar de poner esto (la que se runorea que es su verdadera forma)
*.* (aunque esta algo pixelado, pero bueno xD)
Nombre: Sagitario El Cazador
Edad: murió a los 26 años
Sexo: M
Pesó: 78 kg
Medía: 186 cm
Historia en la que aparece: El Segundo Despertar de Kamareni
No pensaba poner personajes de EDSK fuera de la sección 'personajes' del material adicional, pero, en vista de que me he pegado una buena sesión de pasotismo respecto a esta sección bastante tiempo me he decidido a hacerlo. Además al ser un personaje muerto no hay spoiler alguno.
Sagitario era el 2º mayor de los Doce, y por lo tanto tenía una gran responsabilidad con sus hermanos, al igual que Escorpio.
Murió hace bastante tiempo, poco después de sellar a Nihil en la casa de Resdomo. Al parecer enfermó gravemente.
En vida era un tipo bastante peculiar: vestia ropas bastante extrañas que él mismo confeccionaba y se sentía en el deber de proteger a todo el mundo de aquellos que consideraba malignos o dañinos.
Con un gran sentido de la justicia, se le apodó El Cazador por -además de sus habilidades de nacimiento- soler patrullar en busca de criminales.
Pero no todo eran costumbres raras en él. De hecho, resultó ser el más cariñoso y paternal de los Doce, siendo el único que llegó a casarse.
Sobre el Mienbro que heredó...bueno, digamos que facilita la caza.
Perdon por la calidad tecnica del dibujo pero es lo que pasa cuando lo haces habalndo por MSN a la vez xD
Para intentar compensaros voy a hacer algo medianamente distinto.
Nombre: Kenji HarimaEdad:17
Sexo: Coño, pero si tiene bigote y barba...! no me jodas que tienes que mirar esto...
Peso: 79 kg
Altura:180 cm
Historia en la que aparece: School Rumble.
De lejos, mi personaje favorito de School Rumble y uno con los que más me he sentido identificado últimamente.
Kenji era el amo del barrio, un matón sin rival, un Dios.
Pero ahora, su mente y su vida han cambiado, pues esta perdidamente enamorado de Tennma Sukamoto (mona pero bastante idiota...pero...es taaaan mona n///n) y ahora está dispuesto a hacer cualquier cosa por ella.
Bueno, menos declararse, el pobre no se atreve xDDD
Es impresionante como llega a cambiar la vida de este personaje a lo largo de la historia. No revelaré nada pero, este tio hace cosas muy en mi onda mental (O___oU)
Por supuesto, no voy a dejar de poner esto (la que se runorea que es su verdadera forma)
Nombre: Sagitario El CazadorEdad: murió a los 26 años
Sexo: M
Pesó: 78 kg
Medía: 186 cm
Historia en la que aparece: El Segundo Despertar de Kamareni
No pensaba poner personajes de EDSK fuera de la sección 'personajes' del material adicional, pero, en vista de que me he pegado una buena sesión de pasotismo respecto a esta sección bastante tiempo me he decidido a hacerlo. Además al ser un personaje muerto no hay spoiler alguno.
Sagitario era el 2º mayor de los Doce, y por lo tanto tenía una gran responsabilidad con sus hermanos, al igual que Escorpio.
Murió hace bastante tiempo, poco después de sellar a Nihil en la casa de Resdomo. Al parecer enfermó gravemente.
En vida era un tipo bastante peculiar: vestia ropas bastante extrañas que él mismo confeccionaba y se sentía en el deber de proteger a todo el mundo de aquellos que consideraba malignos o dañinos.
Con un gran sentido de la justicia, se le apodó El Cazador por -además de sus habilidades de nacimiento- soler patrullar en busca de criminales.
Pero no todo eran costumbres raras en él. De hecho, resultó ser el más cariñoso y paternal de los Doce, siendo el único que llegó a casarse.
Sobre el Mienbro que heredó...bueno, digamos que facilita la caza.
Perdon por la calidad tecnica del dibujo pero es lo que pasa cuando lo haces habalndo por MSN a la vez xD
viernes, 4 de enero de 2008
Capítulo X: Las espadas del monstruo.
Tras un largo periodo de vacaciones sin preaviso, El Segundo Despertar de Kamareni vuelve hoy con su decimo capitulo. Es en este en el que la Saga del Monstruo se pone interesante, asi que espero que os guste.
Infinito dormía plácidamente aquella noche. Manirel no.
Todas las horas que Manirel vivía, lo hacía al serivicio de Infinito.
Esa noche también, por supuesto. Parecía dormir, apoyado sobre el quicio de la ventana, pero sólo cerraba los ojos para poder oír mejor.
Buscaba la voz de Libra o de la niña. Si Infinito quería esa espada él tendria que buscarla mientras el mostruo buscaba la otra.
Hasta el amanecer no oyó nada, pero entonces la voy de Libra se filtró por sus oidos élficos.
Se tomó un instante para localizar el eco. Sorprendentemente se alojaban cerca. Demasiado.
Sin pensarlo un instante, se lanzó como un enorme cuervo por la ventana.
Los elfos nunca fueron la raza más fuerte.
Sus músculos y huesos eran débiles. Sus pieles, siempre pálidas y demacradas y su cabello, crespo y oscuros los convertía en sombras de sí mismos.
Pero a pesar de su poca fuerza y peso, los elfos siempre tuvieron ventajas suficientes como para ser temidos por cualquiera.
Eran capaces de moverse más rápido que cualquier otro ser. La velocidad de sus movimientos les confería la fuerza que, por naturaleza, no poseían.
No era la única forma de engañar al ojo que poseían; en la su puervertad era corriente ver a un elfo sin brazos, torso o cabeza. Era el cambió más importante que sucedía durante esta etapa de su vida: el lento camino hasta la perfecta invisibilidad de los elfos adultos.
Haciendo uso de esta habilidad, Manirel se convirtió en un imperceptible rayo negro que cruzaba las calles tán rápido que ni el aire a su alrededor era capaz de reaccionar a su paso.
Libra, con sus Ojo, si lo era.
En ese momento estaba sentado sobre la cama, recien despertado. Con la boca pastosa reprimía a Sárate por no dejarle dormir.
La niña, resentida por tener que haber dormido en el suelo ('¡Pero si soy la Joven Espada de Jassarimp!') había madrugado y habierto las ventanas de la habitación en la que se halojaban para irritar a Libra.
Sárate aún estaba agarrada a la contraventana mientras exponía su argumentación -basada en su gran prestigio como asesina a sueldo- cuando algo irrumpió en la habitación con gran fuerza por el vano. La niña gritó, asustada.
No era capaz de ver que había sido aquello. Por un momento ensó que había sido un gran viento que había entrado por la ventana y trató de incorporarse, pero un ruido metálico sobre su cabeza se lo impidió.
-Manirel.
-¿Ahora conoces mi nombre? Qué triste que una niña sea la que tenga que ampliar tu cultura, Libra.
-Cállate. Esta será nuestra última batalla. Qué amable por tu pate venir a morir.
-Me juego una puñalada a que no. -Manirel hizo una pausa mientras aquel sonido aún tintineaba sobre la cabeza de Sárate- Y no es por ti por quein he venido. Tu solo eres un juguete para mi. He venido por ella.
Sárate levantó la cabeza y vió a Libra aguantar con una de sus ballestas el ataque de un puñal que se cernía sobre su propia cabeza.
¿Pero por qué nadie sujetaba el puñal?
Sárate recordó. Manirel, el elfo. El único elfo de Zodikall, estba en su habitación intentando matarla, mientras Libra Ojos de Araña la protejía antes de que ella tuviera la oportunidad de enfrentarse al monstruo más poderoso de la última década. ¡Era un sueño maravilloso lleno de guerrero célebres, a los que dentro de poco su uniría en condición de heroína!
Sus fantasías se rompieron en pedazos cuando un nuevo estruendo se cirnió sobre ella, más bajo.
Cuando volvió a abrir los ojos el puñal había ido por el otro lado esta vez. Pero no eran las habilidades de Manirel las que sorprendían a Sárate. Libra había conseguido, de alguna manera, anticiparse al golpe del elfo otra vez. Ciertamente, la capacidad de Libra para prever golpes enemigos era asombrosa.
No menos impactante era la forma en la que Libra había detenído este segundo golpe.
-¿Con el dedo...?- Manirel tampoco se lo esperaba.
-Mira bien este corte de mangas, elfito de mierda, porque será lo último.
Libra movió el brazo rápidamente y un golpe biscoso y seco preceddió a la imagen de Manirel, tumbado en el suelo de la habitación contraido y con el rostro ensangrentado, como el dedo de Libra.
-Por Poco. Bueno, ahora los dos tenemos solo un ojo. Definitivamente salgo ganando.
La respiración de Manirel estaba entrecortada. Claramente había perdido la concentración, pues Sárate era capaz de verlo ahora.
Nunca habría inmaginado a los elfos asi. Esmirriado, todo vestido de negro y tan demacrado, no era una vision especialmente espectacular. Se sintió levemente decepcionada mientras trataba de incorporarse y alcanzar el bulto con la Espada de Jassarimp.
Pero ¿cómo podía Libra haber hecho todo eso en un instante? ¿Y por qué con su dedo?
Entonces se acordó de aquella extraña espada que guardaba Libra en su dedo. Debía ser que esa espada encantada -y superior a la suya- confería ese poder a su dedo.
Sárate se sintió ridícula al pensar que había podido ganar a Libra en combate.
Le miró, impresionada. Cuando se fijó en su cara quedo, sin embargo, más inquieta todavía; el ojo negro se había vuelto de este color por completo, e incluso algunas venas alrededor del párpado se habían teñido de este color.
Manirel se arrodilló frente a Libra, con la mano y un rictus de dolor en el rostro. Cuando Libra fue a darle el golpe final, desapareció como había llegado.
No se había vuelto invisible, porque Libra no había seguido atacando aunque Sárate no viera a Manirel por ninguna parte.
-Ahora que puedo usar todas mis cartas contra él es todo más divertido, ¿No te parece, niña?
Sárate contuvo los elogios en la punta de la lengua y decidió actuar como la heroina cazademonios que era.
-Me da igual. Lo unico que quiero es matar a Infinito con mi Espada. Acaba rápido con Manirel para que pueda hacerlo. Es lo único que me importa.
-¿No estás un poco creidita con lo de llevar una espada mágica de segunda verdad?
El elfo estaba demasiado mareado como para poder frenar su aterrizaje en la habitación de Infinito y no lo hizo, callendo con pesadamente sobre en escritorio al fondo de la alcohoba y haciéndolo añicos.
Infinito dió un respingo en la cama y se dirigió hacia él a toda prisa.
-Manirel...¿Qué ha ocurrido...?
-No...usted...Libra...
Infinito ayudó a su lacayo a incorporarse y dejó que tomara aire un momento antes que de posar su mirada inquisidora sobre él.
Manirel estaba tan dolorido y mareadoa que no sabía cómo habia hecho para volver a la habitación desde la posada de Libra a velocidad normal. Aunque apenas podía hablar, la presencia de Infinito era lo suficientemente imponente como para temerlo más que al dolor.
-Ha estado...jugando conmigo todo este tiempo...no sé por qué no lo ha hecho antes pero...me abatió de dos golpes desarmado...si no lo llego a esquivar...me parte...cabeza...-Manirel gimió- Mi ojo...
-No te preocupes, con o sin ojos siempre serás mi fiel y preferido súbdito. No te dejaré morir. Conduceme hasta ellos. Yo consumaré la venganza en persona.
-No..por favor...le ruego que me deje hacerlo yo...y si muero, al menos sé que usted lo matará después...déjeme intentar...-Infinito le cortó en seco.
-Está bien. Yo me ocuparé de la niña. No durará un instante. Si algo va mal y mueres, también vengaré al otro.
-Gra...
-Cállate.
Tres días más tarde Sárate todavía no había conseguido quitar la sangre seca del elfo de la habitación. La detestaba. Eso y matar gente. Salvo cuando la mataba, evidentemente.
A Libra no parecía importarle, aunque él no tenía que dormir en el suelo junto a ella, claro.
Decidió dejarla ahí. Total, si no sa había ido antes no se iría ahora.
Tiró el paño a algún ricón y se unió a Libra qué miraba por la ventana con el ojo malo guiñado.
-¿Los ves por algún lado?
Libra no parecía haberla oído, de puro concentrado que estaba. Sárate puso morritos un instante, y, enfada, le repitió la pregunta a gritos, haciéndole reaccionar.
-¡Puta niña! ¿Qué pasa?
-Qué si les ves.
-No. No les estoy buscando.
-¿Qué haces, entonces?
Libra no parecía oírla de nuevo. Se incorporó sobre el alféizar y, dirigiéndose a alguien que pasaba por abajo, gritó.
-¡GUAPA!-Sárate trató de ocultar la vegüenza ajena que sentía con la mano, pero no se fue-¡SUBE, QUE TENGO UN REGALO PARA TI!
-¿Cómo puedes ser tan...tan...paleto?
Eso sí lo había oido.
-Tú te callas, que no tienes tetas.
Cuando Libra se giró de nuevo hacia su eventual ligue la vió echar a correr.
-¡Pero si no te decía a ti...!
Un momento. No era la única que corría.
Todos los transeuntes se alejaban unos corriendo, otros a paso rápido, de dos figuras que cruzaban la vía. La mas pequeña caminaba con majestuosidad, cubierta por completo por una larga capa negra con capucha, que desprendía un aura de determinación, poder y sobriedad impresionante. La segunda, alta, esmirriada, tambien imbuida en un traje de cuero negro era un joven de oscuros cabellos. Tenía media cara bendada y la que no lo estaba, parecía muerta de pálida que estaba.
Infinito y Manirel.
Aun bajo su forma humanoide, Infnito imponía el terror sólo con su presencia. Mánirel era, simplemente, una visión repulsiva.
¿Pensaban arreglarlo todo ahí, así, por las buenas?
-Sárate. Vienen hacia aquí -La niña se quitó las manos de la cara y miró.
-¿Es él? ¿El de la capa?
-Si. Vamos, baja.
Un instante más tarde ambos estaban esperando en la puerta de la posada. Libra llebava sus ballesta y a Nihil en el dedo. Sárate llebava, como siempre la Espada en el bulto, a su espalda.
A ella se le hicieron eternos los instantes que tardaron las dos perturbadoras figuras en llegar hasta ellos. ¿Miedo? Quizás. ¿Impaciencia? También. Fuera lo que fuera, la hacía temblar.
A Libra también se le hacía raro. Parecía que se iban a reunir para hablar y no para matarse. Y con esos dos delante, añoraba no estar apuntándoles con las ballestas.
Finalmente llegaron a su altura. Ninguno de ellos dijo nada pero todos notaron en sus propias carnes las intenciones de Infinito, y las entendieron.
-Hemos venido a solucionar esto de una vez. Podríais ser molestos para mi intención de hacer mía esta ciudad. Queremos matarte, Libra. Yo quiero tu Espada, niña. Acabemos con esto. Pero no aquí.
Libra y Sárate quedaron paralizados. ¿Cómo podía infinito comunicarse sin hablar? No tuvieron momento para pensarlo, pues sus rivales echaron a andar y ellos tuvieron que seguirle por las calles, ya vacías.
Se alejaron de Ramordos mucho más de lo que Libra esperaba. Cuando pararon de caminar, ya había anochecido.
Infinito volvió a pronunciarse en silencio.
-Libra y Manirel. Luchad. Después lo haremos la niña y yo.
-Y yo con ella -respondió en voz alta Libra, sin quitar la vista de encima al elfo
Infinito pareció reir bajo las pesadas vestiduras que le cubrían el rostro, o lo que tuviera bajo aquella forma y comenzó a alejarse.
Justo en ese momento Libra vió como Mánirel se preparaba para ablanzarse sobre él.
Era capaz de ver donde acabarían sus movimientos. Usando su poder libremente, sin reservas como desde que encontró a Sárate, sería pan comido.
Y lo fué.
Le esquivó con facilidad y detuvo su daga materializando una espada en su mano gracias al Ojo. Antes de que el elfo pudiera reaccionar, materializó otra cuchilla en la mano libre y le cortó la suya a Manirel, que retrocedió aullando de dolor.
Desarmado y mutilado, se giró hacia el monstuo bajo la capa, con los ojos rebosando súplica, pero Infinito no hizo nada.
Libra tiró de su dedo y desenfundó su mitad de Nihil. Sin ningún miramiento, atravesó el corazón del elfo, que no dejó de mirar al monstruo al que servía, aunque sus ojos se llenaran de lágrimas, incluso bajo las vendas de su cara.
Sárate, que había permanecido junto a Infinito todo ese tiempo pudo sentir en el aire cómo se emocionaba cuando vió como Libra materializaba las espadas de la nada.
Pero cuando desenfundó a Nihil lo oyó contener la respiración. Sárate lo miró. Notó como el aura que desprendía Infinito se detenía por un momento, para volver segundos más tarde con más intensidad que nunca.
Entonces, asustada, Sárate no pudo más y echó a correr, llorando de miedo.
-Así que la tienes tú...-Infinito habló de viva voz a Libra por primera vez.- yo aquí, perdiendo el tiempo en perseguir a tu hermano...y tengo la suerte de que Nihil la tienes tu...Y yo que pensaba que lo hacías para protegerle. Me siento tan feliz de haberte encontrado...- Infinto suspiró con alivio- Tu vida termina aquí.
Antes de que Libra pudiera hacer nada miles de puntegaudas hojas metáticas unidas entre sí por una especie de telañara afilada salienron de debajo de la capa de aquel ser. Libra no podía prever ese tipo de movimientos. Nadie podría esquivar un golpe así.
Nadie.
Savo Manirel.
Antes de que nadie pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando el flaco cuerpo del elfo se interfuso entre Infinito y Libra e incó sus pies en el suelo, frenando el ataque con las últimas fuerzas de su cuerpo moribundo. En su último aliento, se dirigió a Infinito.
-Usted...Tu...solo eres un monstruo...un marionetista que...que...juega con las vidas de los demás. Lo habías planeado todo...la querías a ella y por eso yo debía morir...fui tu inico súbdito y me has sacrificado...Ella solo te acompañará para vengarme...pero nunca será...lo que yo.-Giró su cabeza mientras aquellas extrañas lanzas se hundían en su carne con un crujido- Libra...gracias por ser tú quien me mate...un honor...no podré aguantar mucho más...has sido mi mejor rival...he estado en el lado equivocado...por eso...ahora...
Fin del décimo capítulo.
La semana que viene en El segundo Despertar de Kamareni: De ojo cazador a ojo vigilante.
¿Por qué salva Manirel a Libra? ¿A quién le importa? ¡En el próximo episodio desvelamos a quien buscan Libra e Infinito! Nuevas luces sobre el poder de los Doce y puede que Sárate tenga algo que decirnos.
En otro orden de cosas, no se que hacer para festejar el nuevo año en ESDK. Puede que haga algún dibujo, pero tengo que pensarlo todavía.
Infinito dormía plácidamente aquella noche. Manirel no.
Todas las horas que Manirel vivía, lo hacía al serivicio de Infinito.
Esa noche también, por supuesto. Parecía dormir, apoyado sobre el quicio de la ventana, pero sólo cerraba los ojos para poder oír mejor.
Buscaba la voz de Libra o de la niña. Si Infinito quería esa espada él tendria que buscarla mientras el mostruo buscaba la otra.
Hasta el amanecer no oyó nada, pero entonces la voy de Libra se filtró por sus oidos élficos.
Se tomó un instante para localizar el eco. Sorprendentemente se alojaban cerca. Demasiado.
Sin pensarlo un instante, se lanzó como un enorme cuervo por la ventana.
Los elfos nunca fueron la raza más fuerte.
Sus músculos y huesos eran débiles. Sus pieles, siempre pálidas y demacradas y su cabello, crespo y oscuros los convertía en sombras de sí mismos.
Pero a pesar de su poca fuerza y peso, los elfos siempre tuvieron ventajas suficientes como para ser temidos por cualquiera.
Eran capaces de moverse más rápido que cualquier otro ser. La velocidad de sus movimientos les confería la fuerza que, por naturaleza, no poseían.
No era la única forma de engañar al ojo que poseían; en la su puervertad era corriente ver a un elfo sin brazos, torso o cabeza. Era el cambió más importante que sucedía durante esta etapa de su vida: el lento camino hasta la perfecta invisibilidad de los elfos adultos.
Haciendo uso de esta habilidad, Manirel se convirtió en un imperceptible rayo negro que cruzaba las calles tán rápido que ni el aire a su alrededor era capaz de reaccionar a su paso.
Libra, con sus Ojo, si lo era.
En ese momento estaba sentado sobre la cama, recien despertado. Con la boca pastosa reprimía a Sárate por no dejarle dormir.
La niña, resentida por tener que haber dormido en el suelo ('¡Pero si soy la Joven Espada de Jassarimp!') había madrugado y habierto las ventanas de la habitación en la que se halojaban para irritar a Libra.
Sárate aún estaba agarrada a la contraventana mientras exponía su argumentación -basada en su gran prestigio como asesina a sueldo- cuando algo irrumpió en la habitación con gran fuerza por el vano. La niña gritó, asustada.
No era capaz de ver que había sido aquello. Por un momento ensó que había sido un gran viento que había entrado por la ventana y trató de incorporarse, pero un ruido metálico sobre su cabeza se lo impidió.
-Manirel.
-¿Ahora conoces mi nombre? Qué triste que una niña sea la que tenga que ampliar tu cultura, Libra.
-Cállate. Esta será nuestra última batalla. Qué amable por tu pate venir a morir.
-Me juego una puñalada a que no. -Manirel hizo una pausa mientras aquel sonido aún tintineaba sobre la cabeza de Sárate- Y no es por ti por quein he venido. Tu solo eres un juguete para mi. He venido por ella.
Sárate levantó la cabeza y vió a Libra aguantar con una de sus ballestas el ataque de un puñal que se cernía sobre su propia cabeza.
¿Pero por qué nadie sujetaba el puñal?
Sárate recordó. Manirel, el elfo. El único elfo de Zodikall, estba en su habitación intentando matarla, mientras Libra Ojos de Araña la protejía antes de que ella tuviera la oportunidad de enfrentarse al monstruo más poderoso de la última década. ¡Era un sueño maravilloso lleno de guerrero célebres, a los que dentro de poco su uniría en condición de heroína!
Sus fantasías se rompieron en pedazos cuando un nuevo estruendo se cirnió sobre ella, más bajo.
Cuando volvió a abrir los ojos el puñal había ido por el otro lado esta vez. Pero no eran las habilidades de Manirel las que sorprendían a Sárate. Libra había conseguido, de alguna manera, anticiparse al golpe del elfo otra vez. Ciertamente, la capacidad de Libra para prever golpes enemigos era asombrosa.
No menos impactante era la forma en la que Libra había detenído este segundo golpe.
-¿Con el dedo...?- Manirel tampoco se lo esperaba.
-Mira bien este corte de mangas, elfito de mierda, porque será lo último.
Libra movió el brazo rápidamente y un golpe biscoso y seco preceddió a la imagen de Manirel, tumbado en el suelo de la habitación contraido y con el rostro ensangrentado, como el dedo de Libra.
-Por Poco. Bueno, ahora los dos tenemos solo un ojo. Definitivamente salgo ganando.
La respiración de Manirel estaba entrecortada. Claramente había perdido la concentración, pues Sárate era capaz de verlo ahora.
Nunca habría inmaginado a los elfos asi. Esmirriado, todo vestido de negro y tan demacrado, no era una vision especialmente espectacular. Se sintió levemente decepcionada mientras trataba de incorporarse y alcanzar el bulto con la Espada de Jassarimp.
Pero ¿cómo podía Libra haber hecho todo eso en un instante? ¿Y por qué con su dedo?
Entonces se acordó de aquella extraña espada que guardaba Libra en su dedo. Debía ser que esa espada encantada -y superior a la suya- confería ese poder a su dedo.
Sárate se sintió ridícula al pensar que había podido ganar a Libra en combate.
Le miró, impresionada. Cuando se fijó en su cara quedo, sin embargo, más inquieta todavía; el ojo negro se había vuelto de este color por completo, e incluso algunas venas alrededor del párpado se habían teñido de este color.
Manirel se arrodilló frente a Libra, con la mano y un rictus de dolor en el rostro. Cuando Libra fue a darle el golpe final, desapareció como había llegado.
No se había vuelto invisible, porque Libra no había seguido atacando aunque Sárate no viera a Manirel por ninguna parte.
-Ahora que puedo usar todas mis cartas contra él es todo más divertido, ¿No te parece, niña?
Sárate contuvo los elogios en la punta de la lengua y decidió actuar como la heroina cazademonios que era.
-Me da igual. Lo unico que quiero es matar a Infinito con mi Espada. Acaba rápido con Manirel para que pueda hacerlo. Es lo único que me importa.
-¿No estás un poco creidita con lo de llevar una espada mágica de segunda verdad?
El elfo estaba demasiado mareado como para poder frenar su aterrizaje en la habitación de Infinito y no lo hizo, callendo con pesadamente sobre en escritorio al fondo de la alcohoba y haciéndolo añicos.
Infinito dió un respingo en la cama y se dirigió hacia él a toda prisa.
-Manirel...¿Qué ha ocurrido...?
-No...usted...Libra...
Infinito ayudó a su lacayo a incorporarse y dejó que tomara aire un momento antes que de posar su mirada inquisidora sobre él.
Manirel estaba tan dolorido y mareadoa que no sabía cómo habia hecho para volver a la habitación desde la posada de Libra a velocidad normal. Aunque apenas podía hablar, la presencia de Infinito era lo suficientemente imponente como para temerlo más que al dolor.
-Ha estado...jugando conmigo todo este tiempo...no sé por qué no lo ha hecho antes pero...me abatió de dos golpes desarmado...si no lo llego a esquivar...me parte...cabeza...-Manirel gimió- Mi ojo...
-No te preocupes, con o sin ojos siempre serás mi fiel y preferido súbdito. No te dejaré morir. Conduceme hasta ellos. Yo consumaré la venganza en persona.
-No..por favor...le ruego que me deje hacerlo yo...y si muero, al menos sé que usted lo matará después...déjeme intentar...-Infinito le cortó en seco.
-Está bien. Yo me ocuparé de la niña. No durará un instante. Si algo va mal y mueres, también vengaré al otro.
-Gra...
-Cállate.
Tres días más tarde Sárate todavía no había conseguido quitar la sangre seca del elfo de la habitación. La detestaba. Eso y matar gente. Salvo cuando la mataba, evidentemente.
A Libra no parecía importarle, aunque él no tenía que dormir en el suelo junto a ella, claro.
Decidió dejarla ahí. Total, si no sa había ido antes no se iría ahora.
Tiró el paño a algún ricón y se unió a Libra qué miraba por la ventana con el ojo malo guiñado.
-¿Los ves por algún lado?
Libra no parecía haberla oído, de puro concentrado que estaba. Sárate puso morritos un instante, y, enfada, le repitió la pregunta a gritos, haciéndole reaccionar.
-¡Puta niña! ¿Qué pasa?
-Qué si les ves.
-No. No les estoy buscando.
-¿Qué haces, entonces?
Libra no parecía oírla de nuevo. Se incorporó sobre el alféizar y, dirigiéndose a alguien que pasaba por abajo, gritó.
-¡GUAPA!-Sárate trató de ocultar la vegüenza ajena que sentía con la mano, pero no se fue-¡SUBE, QUE TENGO UN REGALO PARA TI!
-¿Cómo puedes ser tan...tan...paleto?
Eso sí lo había oido.
-Tú te callas, que no tienes tetas.
Cuando Libra se giró de nuevo hacia su eventual ligue la vió echar a correr.
-¡Pero si no te decía a ti...!
Un momento. No era la única que corría.
Todos los transeuntes se alejaban unos corriendo, otros a paso rápido, de dos figuras que cruzaban la vía. La mas pequeña caminaba con majestuosidad, cubierta por completo por una larga capa negra con capucha, que desprendía un aura de determinación, poder y sobriedad impresionante. La segunda, alta, esmirriada, tambien imbuida en un traje de cuero negro era un joven de oscuros cabellos. Tenía media cara bendada y la que no lo estaba, parecía muerta de pálida que estaba.
Infinito y Manirel.
Aun bajo su forma humanoide, Infnito imponía el terror sólo con su presencia. Mánirel era, simplemente, una visión repulsiva.
¿Pensaban arreglarlo todo ahí, así, por las buenas?
-Sárate. Vienen hacia aquí -La niña se quitó las manos de la cara y miró.
-¿Es él? ¿El de la capa?
-Si. Vamos, baja.
Un instante más tarde ambos estaban esperando en la puerta de la posada. Libra llebava sus ballesta y a Nihil en el dedo. Sárate llebava, como siempre la Espada en el bulto, a su espalda.
A ella se le hicieron eternos los instantes que tardaron las dos perturbadoras figuras en llegar hasta ellos. ¿Miedo? Quizás. ¿Impaciencia? También. Fuera lo que fuera, la hacía temblar.
A Libra también se le hacía raro. Parecía que se iban a reunir para hablar y no para matarse. Y con esos dos delante, añoraba no estar apuntándoles con las ballestas.
Finalmente llegaron a su altura. Ninguno de ellos dijo nada pero todos notaron en sus propias carnes las intenciones de Infinito, y las entendieron.
-Hemos venido a solucionar esto de una vez. Podríais ser molestos para mi intención de hacer mía esta ciudad. Queremos matarte, Libra. Yo quiero tu Espada, niña. Acabemos con esto. Pero no aquí.
Libra y Sárate quedaron paralizados. ¿Cómo podía infinito comunicarse sin hablar? No tuvieron momento para pensarlo, pues sus rivales echaron a andar y ellos tuvieron que seguirle por las calles, ya vacías.
Se alejaron de Ramordos mucho más de lo que Libra esperaba. Cuando pararon de caminar, ya había anochecido.
Infinito volvió a pronunciarse en silencio.
-Libra y Manirel. Luchad. Después lo haremos la niña y yo.
-Y yo con ella -respondió en voz alta Libra, sin quitar la vista de encima al elfo
Infinito pareció reir bajo las pesadas vestiduras que le cubrían el rostro, o lo que tuviera bajo aquella forma y comenzó a alejarse.
Justo en ese momento Libra vió como Mánirel se preparaba para ablanzarse sobre él.
Era capaz de ver donde acabarían sus movimientos. Usando su poder libremente, sin reservas como desde que encontró a Sárate, sería pan comido.
Y lo fué.
Le esquivó con facilidad y detuvo su daga materializando una espada en su mano gracias al Ojo. Antes de que el elfo pudiera reaccionar, materializó otra cuchilla en la mano libre y le cortó la suya a Manirel, que retrocedió aullando de dolor.
Desarmado y mutilado, se giró hacia el monstuo bajo la capa, con los ojos rebosando súplica, pero Infinito no hizo nada.
Libra tiró de su dedo y desenfundó su mitad de Nihil. Sin ningún miramiento, atravesó el corazón del elfo, que no dejó de mirar al monstruo al que servía, aunque sus ojos se llenaran de lágrimas, incluso bajo las vendas de su cara.
Sárate, que había permanecido junto a Infinito todo ese tiempo pudo sentir en el aire cómo se emocionaba cuando vió como Libra materializaba las espadas de la nada.
Pero cuando desenfundó a Nihil lo oyó contener la respiración. Sárate lo miró. Notó como el aura que desprendía Infinito se detenía por un momento, para volver segundos más tarde con más intensidad que nunca.
Entonces, asustada, Sárate no pudo más y echó a correr, llorando de miedo.
-Así que la tienes tú...-Infinito habló de viva voz a Libra por primera vez.- yo aquí, perdiendo el tiempo en perseguir a tu hermano...y tengo la suerte de que Nihil la tienes tu...Y yo que pensaba que lo hacías para protegerle. Me siento tan feliz de haberte encontrado...- Infinto suspiró con alivio- Tu vida termina aquí.
Antes de que Libra pudiera hacer nada miles de puntegaudas hojas metáticas unidas entre sí por una especie de telañara afilada salienron de debajo de la capa de aquel ser. Libra no podía prever ese tipo de movimientos. Nadie podría esquivar un golpe así.
Nadie.
Savo Manirel.
Antes de que nadie pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando el flaco cuerpo del elfo se interfuso entre Infinito y Libra e incó sus pies en el suelo, frenando el ataque con las últimas fuerzas de su cuerpo moribundo. En su último aliento, se dirigió a Infinito.
-Usted...Tu...solo eres un monstruo...un marionetista que...que...juega con las vidas de los demás. Lo habías planeado todo...la querías a ella y por eso yo debía morir...fui tu inico súbdito y me has sacrificado...Ella solo te acompañará para vengarme...pero nunca será...lo que yo.-Giró su cabeza mientras aquellas extrañas lanzas se hundían en su carne con un crujido- Libra...gracias por ser tú quien me mate...un honor...no podré aguantar mucho más...has sido mi mejor rival...he estado en el lado equivocado...por eso...ahora...
¡CORRE ANTES DE QUE ME ATRAVIESE!
Fin del décimo capítulo.
La semana que viene en El segundo Despertar de Kamareni: De ojo cazador a ojo vigilante.
¿Por qué salva Manirel a Libra? ¿A quién le importa? ¡En el próximo episodio desvelamos a quien buscan Libra e Infinito! Nuevas luces sobre el poder de los Doce y puede que Sárate tenga algo que decirnos.
En otro orden de cosas, no se que hacer para festejar el nuevo año en ESDK. Puede que haga algún dibujo, pero tengo que pensarlo todavía.
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