Primer episodio tras la pausa del blog. No puedo prometer seguir el ritmo semanal debido a mis planes de verano, pero quizas el ritmo irregular desemboca en más capitulos por semana.
Espero que os guste.
¿Compensaba a Libra meterse en los asuntos de Leo y poner en peligro su vida, el aprecio de su hermano y el matrimonio de éste? Claramente, no era la clase de preguntas que Libra Ojos de Araña tenía en mente mientras escrutaba a través de las paredes en busca de la Dama del espejo.
Pensándolo friamente, no había ningún motivo especial que hiciera a Lardain más sospechosa que cualquier otro miembro de la Tríada de estar manipulando al Rey o ser cómplice de ello, pero, ¿por qué engañarse? Libra no pensaba friamente y una amenaza de muerte era una gran motivación para buscarse una forma de pasarle la mano por la cara a la enigmática prometida de su hermano.
Al parecer Lardain y Leo no andaban por los alrededores, sin embargo Sárate se encontraba en uno de los salones haciendo vida cortesana, aunque sería más correcto decir que fracasaba en el intento.
Callada, con un rictus de angustia, observaba cómo la conversación pasaba a través de ella sin tocarla ni mancharla; Libra lo comprendía, pues tras leer los labios de los tertulianos duarnte un par de minutos tubo que contenerse para no cabecear.
Decidió acudir en ayuda de la niña, pues era cla clase de cosas que a ella le molestaban. Además podría despues manipularla con ello más tarde, cosa que le dolería muchísimo más. El hecho de que chantajear a una niña fuera un acto patético nunca pasó por su mente, como muchas otras cosas.
Entró en la sala y un par de cabezas se giraron hacia él y asintienron, mientras que el que oraba en ese momento interrumpió su discurso para saludarle.
-¡Ah, señor Libra! nos honra usted con su presencia, pues junto con la joven y tímida señorita Sárate recibimos ya en esta tertulia a los invitados de Su Majestad al completo. Debatíamos sobre filosofía- el hombre hizo volar un poco su túnica con un gesto elocuente- Sinceramente deseamos oir su opinión sobre el tema.
-Nunca conocí a la tal Filosofía, pero debe ser una dama muy popular por aquí -contestó Libra con todo el tono bohemio que fué capaz de imprimir a sus palabras- Ya he oido su nombre un par de veces y diría que es una mujer seductora.
El silencio tras aquellas palabras solo fue cortado brevemente por el sonido blando de la cara de Sárate hundiendose entre sus manos.
-¿Se refiere usted a vivir la vida guiándose solo por el corazón, no el raciocinio, evitándolo como a una mala mujer? Es un bello símil sin duda.-comentó uno tímidamente.
-Si, el corazón es lo que guía mi vida, pues a Raciocinio tampoco lo conozco, aunque conociendo tus palabras debe ser una ramera de mucho cuidado. -hubo otra pausa, dramáticos gestos antes de que Libra continuara- Bueno, con su permiso, creo que la señorita Sárate y yo debemos retirarnos por ahora.
Sin más excusa, Ojos de Araña tomo a la niña de la mano y la arrastró fuera de la sala.
-¡¿Se puede saber qué haces, idiota!?
-¡Salvar tu reputación intelectual, niña!- tras este breve intercambio de susurros, Libra se giró y se despidió de los intelectuales de la forma más educada que supo y cerró la puerta.
-Bueno, de todas formas has perdido la tuya por salvar la mía. Te diría que te debo una, pero es como si intentas cambiar una obeja por una vaca en el mercado; no tienen comparación. No es que hayamos perdido mucho, vamos.
-Visto lo visto creo que lo mejor será que vuelvas dentro con esos tipos raros, estas empezando ha hablar como alguien que sabe leer y se las da por ahí de superior -atacó Libra amargamente.
-¿No sabes leer...?-niña dejé escapar una risita contenida.
-¿Has visto a Lardain por aquí?
-Ha acompañado a la Reina a un concierto. Y leo También salío a escoltar al Rey a algo. No sé dónde está Pólux tampoco.
Libra se dió la vuelta y echó a caminar por el corredor de palacio con la intención e buscar al marionetista, animado por el pensamiento de que aunque no fuera al que más ganas le tenía, sí era el más sospechoso.
Por más que escudriñó con su ojo las instalaciones del bello edificio y sus jardines no obtuvo resultado alguno. El custodio de palacio no hacía nada bien su trabajo, por lo que parecía. Fué entonces cuando el heredero de los ojos decidió conocer un poco más cómo era la tierra de Vuugam y bajó a caballo hasta la hermosa ciudad que rodeaba la casa del soberano.
Sin embargo, Libra no estaba interesado en las plazas de luminoso mármol o en las obras arquitectónicas, capaces de dejar sin aliento, sino en callejear por los oscuros rincones de la cuidad, conocer el lado de la urbe en la que el dorado era sustituído por el verde mohoso.
Era algo dificil de ver, pues lo habitantes de Vuugam eran tan orgullosos como cuidadosos de ocultar la realidad, la pobreza en la que vivían. Su ojo vislumbró en varias ocasiones gente que destacaba entre aquellos cuidadosos actores; todos ellos se movían por la penumbra que él buscaba, silenciosos, muchas veces solitarios. Todos vestían de forma similar, con capas cortas negras,algunas veces con un color o dos en temblorosas franjas verticales, aunque siempre llevaban grandes y holgados cuellos.
Sus peinados solían ser también llamativos, muchos de ellos usaban coletas en sus largas cabelleras, y hacían usos creativos de ellas, incluso los coloraban en tonos verdosos, a veces incluso se veían cabellos rojizos, teñidos con sangre animal.
Todos y cada uno de ellos era un integrante de Eihwaz, la fraternidad de los Marionetistas.
Realmente no percibía cómo una organización en la calle; preguntando a los habitantes de Vuugam, todos ellos afirmaban que tan sólo era una disciplina marcial más, que no existía una organización detrás de toda esa gente, habría un grado de secretismo, de elitismo a la hora de ingresar en su escuela.El hecho de que fuera algo que cualquiera podía hacer era algo que daba confianza a la gente de a pie.
Libra sabía que los luchadores y cazarecompensas como Sárate conocían su verdadreo carácter organizado.
-Por lo que sé los grados inferiores son libres de hacer lo que quieran con sus conocimientos, son suspropios jefes, pero su poder es tan insignificante que no representa nada para la organización, por eso se ven tantos marionetistas errantes -le explicaba una vez la niña demonio- pero yo he visto con mis propios ojos marionetistas de grados superiores ir en escuadras, usando formaciones y con objetivos y órdenes concretas.
Fuera donde estuviera Pólux, áquel lugar era el centro de operaciones de Eihwaz, donde se tomában las decisiones.
Se encaminó hacia la Escuela de Eihwaz, donde los maestros marionetistas enseñaban los secretos más nimios de su arte a todo aquél que estuviera dispuesto, sin embargo, Libra se dió cuenta rápidamente de que aquél lugar no le depararía ninguna pista; era tan sólo un señuelo para la gente, no un sitio realmente importante. Era evidente que noa habría ninguna entrada secreta allí, tal y cómo despues su ojo heredado pudo comprobar.
Curiosamente, era también el lugar donde más marionetistas había; la mayor parte de movían en la penunmbra oculta de Vuugam.
Ahora le pareció todo evidente, y Libra se fijó en los entrechos y húmedos celljones de roca que uno podía encontrar por la ciudad si miraba con atención. En todos ellos había siempre uno o dos miembros de la farternidad de los hilos ¡pues claro! no era otra cosa más que vigilancia.
Una a una, calle a calle, Libra escudriñó todos esos lugares de contraste con la rica paraciencia de un reino que cuanto más lo miraba, menos esplendoroso le parecía. Antes del anochecer ya había localizado todas y cada una de las entradas que custodiaban los marionetistas, cúantos y cómo lo hacían.
Volvió a palacio escoltado por el cielo anaranjado y entró en sus aposentos. Las dos ballestas seguían allí, mirándole, esperando ser usadas otra vez. Sin dudarlo un segundo, las tomó en sus manos y las enfundó cerca de su cinturón; quizás hoy tuvieran suerte escupieran de nuevo las flezhas del carcaj a su espalda.
Esa noche no iría a cenar, y el guardia que tuvo que aniquilar al poco de saltar por la ventana tampoco.
No quería que nadie destrozara su coartada de un súbito malestar que le obligaba estar encerrado y en silencio en su habitación, tal y como comentó al ama de llaves.
Se despizó como una sombra fuera de palacio cuando la luna ya lo miraba desde el cielo y pocos minutos más tarde un par de hombres unformados caían a sus pies en un oscuro callejón. Vovió un barril y allí estaba, un foso escalonado que le llevaría al corazón de aquella organización.
No tenía interés ahora en Lardain o Leo, aquello era mucho más emocionante.
Ya estaba dentro, y tenía unas cuantas preguntas que hacer. Aunque siendo sinceros, No quería resùestas, tan solo alguien que ofreciera un poco de resistencia primero.
Fin del Decimocuarto Capítulo.
La semana que viene en El Segundo despertar de Kamareni: Refeljo de un País extraño bajo tierra: Libra se adentra en la guariada de los marionetistas ¿Qué le espera allí abajo? ¿Será capturado? ¿Se encontrará con nuestra conocida Marionetista?
martes, 23 de septiembre de 2008
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