Creo que este es el capítulo más largo hasta la fecha, pero la situación de la historia así lo requiere.Espero que os guste.A Cáncer le daba igual que fuera una larga historia, quería oírla. Y Libra tampoco tenía porque ocultársela, pues de entre sus hermanos era el segundo que más apreciaba. Miró a la atractiva figura de la pescadora del pañuelo con ojos lujuriosos a través de la ventana en la piedra mientras se alejaba por la plaza antes de tomar aire. Cáncer se limaba las uñas contra la pared de piedra con escaso éxito, pues era la roca la que desaparecía en cantidades considerables. Eso explicaba las marcas de las paredes, en cualquier caso.
-Después de que nosotros nos separáramos pensé en unirme a Piscis y a su compañía circense. Seguí su pista durante semanas sin éxito.
-Eso es una suerte.
-¿Cómo?
-Digamos que es un poco liberal. Pero da igual, sigue.
- Estuve vagando por toda la zona que la Compañía de los Peces solía moverse, pero, por casualidades de la vida que no vienen a cuento, acabé demasiado al este en un pueblo que no conocía. Estaba...un poco perdido así que decidí volver a Ramordos rápidamente pero a la vuelta me asaltó un tipo muy raro. Por un momento pensé que era Leo, te lo juro por Padre, pero No llevaba el pelo como él.
-Nadie lo hace. Ya sabes como es Leo con ese tema. -Sonrió picaronamente.
-No me refiero a eso. No tenía el pelo como nosotros.
-¿Aries?
-Calla. Quiero decir, tenía la misma cara que tú que yo que Leo y Tauro, pero tenía el pelo rojo como la sangre.
-Exageras. Era Géminis, que lo tiene un poco más cobrizo.
-No. Te juro hermano que no era de entre nosotros.
-¿Y te asaltó? -Libra asintió- y te decidiste de él en nada, claro.
Se hizo un breve silencio. Cáncer preguntó de nuevo.
-Por mucho que se pareciera a nosotros no podría hacerte frente si tan solo era una persona normal. ¿Verdad?
- Pero es que no lo era, Cáncer. Salvo por el pelo, era igual que uno de nosotros. Igual de poderoso. No, más. Me atacó con su mano. Unas líneas extrañas salían de su mano y hacían desaparecer mis flechas. Cuando me di cuenta ya le tenía encima y estaba desarmado. Me plantó esa mano suya en la cara y...cuando me deshice de el y pude huir, este ojo se había vuelto azul...tan bueno como el tuyo.
-Por todo lo que me dices es Géminis...pero hay algo que no encaja...lo de su mano.
-Géminis tenía la mano.
-Ya pero no es capaz de hacer desaparecer cosas sino todo lo contrario; hacerlas aparecer. Eso prueba lo que es otro que no es de los Doce.
-¿Y lo de que me hiciera perder el ojo? ¡Nadie puede contrarrestar y menos eliminar uno de los Miembros Heredados de Padre!
Las palabras resonaron entre los muros un instante mientras Cáncer bajaba la cabeza, meditabundo...¿O quizás valorativo? Miró a los ojos de su hermano de nuevo.
- Escorpio fue el más beneficiado por la Herencia de Padre en muchos sentidos. No solo tuvo su parte del cuerpo, también a Nihil, la espada doble de Padre, y otra cosa que no muchos de nuestros hermanos saben.
-¿En serio?
-Nuestro padre lo llamó La Carta Astral. Son una serie de documentos que nuestro padre escribió para que Escorpio pudiera lidiar con nosotros y dirigirnos. Pero, como todos sabemos, la locura de Escorpio impidió eso, pero antes de que se trastornara, cuando yo viví con él, pude echarles un ojo. En La Carta Astral se detallan todos los pormenores, situaciones, y características del hechizo que permite que yo tenga estas uñas y nuestra relación para respecto con nuestra herencia y la de los demás.
-Hablas como un orador en el foro. Nunca te he visto tan serio.-Rió Libra por un instante. Cáncer también sonrió forzadamente antes de continuar.
- Uno de esos documentos que pude leer decía que dentro de nuestra familia, la posesión de los miembros de Padre es como la posesión de cualquier objeto corriente.
-¡Un momento...! ¿Eso quiere decir que podemos robarnos entre nosotros?- Libra se incorporó un poco más con alarmada incredulidad - ¡Pero... Pero...! -No podía responder. Era la explicación a lo que le había pasado a él mismo. No había forma de negarlo. Aunque eso implicaba algo más...-Entonces...hay un decimotercero...
-Así es.
-¿Ya lo sabias?
-No, pero no queda otra.
Libra volvió a recostarse mientras se mordía el labio cabizbajo, ante la mirada culpable de su hermano.
-Has cambiado -bufó- antes no nos ocultabas nada. Eras un hermano, con todo lo que ello significa. ¿Por qué nunca nos dijiste nada sobre nuestros derechos de posesión sobre nuestra herencia? Quiero decir ¡Nuestra falta de posesión de nuestro derecho como hijos de Padre!
-No he cambiado. Os lo he ocultado desde siempre, al igual que Escorpio, al igual que Sagitario... Al igual que Padre.
-¿Sagitario también?
-La Carta Astral se quemó cuando la locura de Escorpio los prendió fuego. Sin embargo dos documentos se salvaron de la quema: La Carta Última, que Escorpio siempre llevaba consigo y La Prima Carta, que estaba en posesión de Sagitario. Aunque ahora, tras su muerte, esta última esta en paradero desconocido.
- Como Escorpio. ¡Mierda! ¡Quisiera leer todo eso! ¡Cuéntame más, hermano!
- No puedo. Solo leí La Carta 34, que decía lo que te acabo de contar, así, a grandes rasgos ahora.
Libra maldijo de nuevo en voz baja. Cáncer le pidió que continuara con su historia.
-Tras perder el ojo derecho, y ver la cicatriz, solo pude pensar en vengarme, pero me era imposible en mi estado; si en aquella época dos ojos no eran un gran arma ofensiva, medio no era nada. Pensé que necesitaba un arma para llevar a ese tipo al infierno. Y qué mejor que la de Padre.
-Pero eso es absurdo. Solo Escorpio puede romper el candado de Sagitario ahora que él no está. Y si el hubiera muerto, Tauro, por ejemplo, estaría antes que tu a la cola de los herederos, pues es mayor que tu y que yo, creo.
- Ya lo sé. Pero antes de Llegar a Resdomo y reunirme con Tauro y Aries me pasó algo bastante curioso que me llevó a confiar en ese plan. La vista del ojo normal azul, el derecho, empezó a pasarse al ojo heredado, haciéndolo más fuerte. Lo ha cambiado por completo.
- No creo que lo haya cambiado tanto como para hacer de tus pestañas unas dagas mortales, hermano. -bromeó Cáncer
- No, es mucho mejor. Logré imitar en cierto modo el poder de mi asaltante e incluso superarlo. Visualizando lo que deseo puedo cambiar el entorno. Me requiere mucho esfuerzo, pero es un poder increíble.
-¿Me tomas el pelo?
- No. Si esperas un día más te hago una demostración. Todavía no tengo fuerzas como para hacerlo
-Esperemos un día entonces.
Al día siguiente... Tauro no se encontraba mejor. La nuca le martilleaba allá donde recibió el golpe de forma implacablemente torturadora. Hubiera dormido a gusto si no fuera por el vómito y por que la luz diurna aun entraba por las rendijas de la cortina, atravesando su mente como sacras lanzas que castigan el pecado de la imprudencia.
El último recuerdo que tenía era haberse despertado sobresaltado de la cama cuatro días antes. Cuando se despertó, de nuevo en su cama, pensó que había vuelto a dormirse inmediatamente después, pero no había sido así.
La batalla contra Marco Hécate había acabado con el más cruel de los resultados: sus contrincantes estaban vivos, pero marcados de por vida por aquel encuentro desmañado y fortuito.
Por un lado Tauro sufriría un agudo dolor de cabeza, olvidos y fotofobia hasta su muerte.
Por otro Aries tendría que apañarse con una sola mano hasta que la muerte también lo reclamara.
Aries no había entrado en detalles, pero le había contado lo que pasó. El ladrón le golpeó en la cabeza con enorme fuerza, dejándolo inconsciente. Cuando Aries vio que aquello no iba bien se lanzó contra el adversario con tanta fuerza que rompió el brazo de su armadura irrompible en mil pedazos. Pero, para horror suyo, bajo el metal no había un brazo humano. Ni siquiera nada que Aries hubiera visto antes: una cabeza de dragón que se llevó consigo la mano izquierda de Aries aunque posiblemente ambicionaba algo más.
La hemorragia pudo ser cortada a tiempo por el medico de Resdomo, aunque Libra, que veía a través de los tejidos de la piel podría haber salvado su brazo. Era por eso que ahora, todo lo que quería Aries era encontrarle y matarlo antes de que la gangrena hiciera lo propio con él.
-Deja de arrastrar ese machete por el suelo por favor, es como si me perforaran la cabeza.
-No es un machete. Es mi garfio. ¿No te parece muy útil?
-No más que tu antigua mano. Y no sirve para trabajos delicados.
-No seré delicado con Libra cuando lo vea. Será con esto con lo que le corte las piernas y entonces le veré morir desangrado, arrastrándose por el suelo como la sabandija tuerta que es.
- Yo solo quiero recuperar la parte de Nihil que tiene. Después podrás tener toda la mano izquierda que quieras con él.
Aries sintió algo extraño. Era la primera vez que Tauro se burlaba de él.
La demostración de Libra había terminado. Cáncer tenía miedo de su propio hermano. Con Nihil y ese nuevo poder, nada podría detenerle, sin embargo no pudo dejar de hacer una observación.
-Ese poder es muy llamativo, aunque tu no lo notes. Al ser una versión bastarda de los poderes de Géminis y Trece -así habían bautizado a su hermano pelirrojo- es mucho más grosera, que es fácilmente reconocible. Ten cuidado. Y recuerda que siempre tendrás tu casa aquí.
- No es mi casa lo que quiero, sino mi ojo. Y bueno, puede que a esa pescadora de ayer.- Rió por lo bajo y se dio la vuelta para marcharse, pero se olvidaba de algo. Preguntó a Cáncer por quien buscaba y el le indicó donde lo había visto por última vez. Sabiendo esto inició su camino de nuevo, con Nihil oculta bajo la una de su dedo corazón y un saco de víveres a la espalda.
Fin del sexto capítulo.La semana que viene en El segundo Despertar de Kamareni: Saga del Futuro V; Una mirada a Marco Hécate y la misteriosa figura del marionetista.
Especial agradecimiento a Saphira por su información sobre los sítomas de traumatismos craneoencefálicos.