Sentir el terror de una nota de guitarra,
el bolero de muerte por fin ha llegado
de la mano de tus demonios alados.
Las notas son la caricia de tus garras.
Soledad, pena, vacio y sangre...
Hay algo en tu melodia que me inquieta
y me impide tenermi alma bien sujeta,
envuelve mi corazón maraña de alambre.
Treinta tañidos de campana triste
rodean todo mi corazon
con la punta de mis lagrimas en ristre.
¿Qué es la vida sino andar divagando
lentamente de cancion en cancion,
lentamente entre las hortigas del campo?
jueves, 23 de agosto de 2007
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1 comentario:
Mmmh... no me disgusta, pero tampoco me llena. Ya sabes que soy de prosa y no de verso, no me lo tengas en cuenta...
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