He aqui el Capítulo II de El segundo Despertar de Kamareni. De nuevo me ha quedado mucho más largo que dos hojas de Word. Ruego que me disculpéis.
Espero que os guste.
Tauro partió un trozo de queso y se lo llevó a la boca, ignorando todo lo que pasaba a su alrededor. Tenía la vista fija en la pared carcomida frente a él. Libra no había tenido tanta suerte, pues siempre se había sentado frente a Aries, con su otro hermano a la derecha. Sin embargo el tercer comensal parecía disfrutar de esta disposición y de la animada charla que monopolizaba.
-Eso, come zanahorias, Libra, que son buenas para la vista. Aunque lo que necesitas es un milagro, no verduras, la verdad.
Libra no hizo caso de nada, y siguió con la vista fija en el plato mientras roía perezosamente el vegetal. Cuando terminó se levantó silenciosamente de la mesa y se marchó a su cuarto.
-¿Quieres que te guíe? A lo mejor te pierdes en la oscuri...
Un portazo sofocó todo el ingenio de su veloz hermano, que, contrariado, miró de nuevo al frente, a través de la ventana que le había ocultado hasta ahora la presencia de su objeto de burlas favorito. Un murciélago con una extraña marca blanca en la cabeza se posó en el alfeizar y ladeó la cabeza interrogativo mientras Aries lo ahuyentaba lanzándole su sandalia.
Libra se echó encima del colchón de paja y cerró los ojos. Una vez los restos de visión del ojo derecho desaparecieron bajo la piel su ojo bueno no tuvo límites para ver todo lo que le rodeaba aun cuando lo cerraba con fuerza. Y es que la vista de Libra había cambiado mucho en esos tres años. Contraria mente a lo que sus hermanos pensaban, había perdido casi por completo el ojo azul, pues para él, un ojo normal no era suficiente. Lo había dejado vago, rezagado, de tal forma que perdió gran cantidad de visión de su ojo humano. Sin embargo toda esta había ido a parar al ojo heredado, que había superado sus límites. El único estorbo era tener el ojo normal abierto, pues interfería en la visión del otro de forma superlativa.
Abrió el ojo negro y se incorporó. Observó por la ventana la espada de su padre, Nihil, clavada en el pedestal del patio interior. También formaba parte de la herencia de Padre, pero el receptor, el mayor de los hermanos, Escorpio, la había rechazado. Aún así, no quiso cederla a sus hermanos, y Sagitario creó un Candado mágico para la espada que se abriría cuando el mayor de los hermanos la reclamara cuando Escorpio hubiera muerto, o que Sagitario rompiera el Candado.
Pero todo era confuso en cuanto ese tema: Escorpio resultaba ilocalizable, Sagitario estaba muerto y el resto de hermanos no sabían cual es el mayor de entre ellos.
Sin embargo, eso no sería un problema si Libra no quisiera esa espada con todas sus fuerzas. La anhelaba, la necesitaba, quería matar a quien le quitó aquella mitad de su Don.
El joven hizo memoria y recordó perfectamente su cara: era como la suya, como la de Tauro, como la de Leo. Su cabello también, salvo por ese mechón rojizo de su flequillo.. Era sin duda alguno de los Doce. O podría haberlo sido si no fuera...porque no lo era.
Lo pilló por sorpresa en los caminos y le retó a muerte. Libra pensó que se trataría del bromista Leo pero no fue así pues Leo jamás trataría de acuchillar a su hermano. Libra vió sus intenciones antes de que las llevara a cabo y con su arco le atacó sin dudarlo. Pero el gemelo extraño interpuso su mano en la trayectoria de la flecha y la hizo desaparecer , junto con el arco. En la palma portaba la marca de los Doce, la misma que Libra tenía en su párpado izquierdo, pero relucía de modo fantasmal como nunca antes había visto. Con el mismo poder que antes destruyó el suelo bajo los pies de su contrincante y le aprisionó la cara con sus dedos cuando yacía en el suelo. Fue entonces cuando el ojo de libra perdió su poder y la negra cicatriz ondulante apareció en su rostro.
Con Nihil Libra estaba seguro de poder vencer a aquel extraño. Pero que fuera suya necesitaba un poder que le permitiera arrancar el arma de su lugar. Era por eso que se había decidido a hacer la transmigracion de poder entre sus ojos: ahora había logrado un poder similar, pero inferior al de su oponente. Ahora no solo era también capaz de destruir objetos con su voluntad, sino que podía crear a su antojo, y todo gracias al gran poder de su ojo negro. La clave era concentrar toda la sangre de Padre que le le quedaba en su ojo izquierdo y visualizar. Siempre le era más fácil destruir que crear, pues contaba con la ayuda de poder ver a través de la cosas. Crear de la nada era más complicado, pues tenía que creer firmemente que el objeto estaba ahí, y eso era más difícil para Libra que solo creía en las cosas que veía.
En cualquier caso era una tarea agotadora: al principio manipular objetos pequeños lo dejaba al borde de la inconsciencia, pero tras tres años de práctica, estaba fortalecido y eso eran nimiedades; las últimas noches había estado creando de la nada y destruyendo un muñeco de nieve que ocupaba toda la habitación. Las primeras veces fue duro, pero ahora tan solo seguía un leve mareo a la portentosa habilidad.
Echó una nueva ojeada a Nihil, recorriendo toda su helicoidal estructura de dos hojas en filos distintos y sus dos mangos, tras la empuñadura siendo uno el triple de largo que el otro, que terminaban en un broche dorado, y se puso a practicar, como todas y cada una de las estancias de la luna desde hacía tres años.
Frente al campo de zanahorias, dos siluetas avanzaban por la noche seguidas de un leve chirriar.
-Le ruego que disculpe las molestias Sr.Hécate, pero le necesitamos para este trabajo con urgencia. Pensábamos que aceptaría nuestras condiciones sin tener que recurrir a la fuerza, pero, no se preocupe, en cuanto el trabajo este hecho desharé la presa.- dijo la primera silueta, flaca, desgarbada y coronada por una puntiaguda coleta, que movía los dedos espásticamente al ritmo de las pisadas de su acompañante.
-Será entonces cuando mi puño atraviese tu cara de caballo y te mate- resonó la voz de la segunda figura, escabulléndose entre los recovecos de la armadura de irrompible Mithril que la mantenía cautiva.- Espero que no quede mucho.
-Es en esa casa de ahí.
-¿A quien tengo que matar?
-A nadie. Es una cuestión de sigilo. Debemos colarnos al patio interior y entonces usaré su fuerza para arrancar algo.
-¿Eso es todo, Marionetista?
-Ese es su cometido, Sr. Marco Hécate.
Ambos estaban ya junto al muro. El primero trepó sin gracia y cayó al otro lado como la rata que era. Tras hacer unos aspavientos con las manos su compañero le siguió de forma más ruidosa. Tras una ojeada rápida el de la coleta volvió a subirse al muro, pero se quedó arriba. -Te guío desde aquí. Creo que nadie nos ha descubierto de momento.
Se equivocaba. Libra los observaba desde la ventana de su cuarto. Sin pensarlo un instante materializó una daga en sus manos y saltó por el vano al patio interior, abalanzándose sobre el mastodonte plateado. Sin embargo, la inmutable armadura rompió el arma. Hécate golpeó a Libra a la velocidad del rayo y lo envió con gran estruendo a través de la ventana a la habitación de Aries
-¡¿Qué pasa ahora?!¡¿Quieres violarme?!- masculló el moreno ante el sobresalto, pero Libra, atontado por el golpe tan solo pudo balbucear y señalar. Aries masculló una maldición y salió al encuentro del gigante cuando este ya se encontraba tirando de Nihil, que empezaba a ceder y a deslizarse por la piedra. La embestida de Aries truncó el proceso con el peor de los resultados: Nihil gritó como tañe una campana, y su estructura helicoidal se partió en una mitad casi perfecta. El guerreto de plata se quedó con la parte del mando mas corto en la mano, mientras la otra, a medio sacar, todavía vibraba por la fuerza irreal que había sido capaz de deshacer el Candado de Sagitario.
Se oyó a alguien blasfemar desde la tapia y un ruido sordo al otro lado. Inmediatamente el hombre de la armadura, aun bajo el peso de esta, salto el muro evitando el abrazo de Tauro, que le hizo una señal a Aries y se dirigió a Libra con un grito, pues todavía no se había recuperado del todo y continuaba tendido en el dormitorio de Aries.
- Tu quédate aquí. Vamos A seguir a ese tipo. Vigila la otra parte ¿Entendido?
Sin ningún tipo de contemplación placó el muro, atravesándolo y una vez fuera montó sobre los hombros de Aries y se alejaron zumbando entre las casas de la villa.
Libra se incorporó oyendo crujir sus huesos y se acercó al pedestal quebrado. Allí estaba la otra parte de Nihil, con un mango tan largo que podría ser cogido por cuatro hombres. Todavía aturdido, acarició la empuñadura y, curioso, tiro del arma.
Estaba totalmente desclavada.
La mitad de Nihil era ahora suya. Quizás no era una espada completa. Su don tampoco estaba completo ahora. Pensó que, al igual que con su ojo, podía ser que se apañara mejor con medio.
Sobre la rama, el murciélago de la marca pareció lamentarse
Fin del segundo capítulo
La semana que viene, en El segundo Despertar de Kamareni: Saga del Futuro I; Libra parte en busca de aquel que puede asegurar la consumación de su venganza; Tauro y Aries se disponen a dar caza a Marco Hécate.
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3 comentarios:
No está nada mal. Has explotado de manera curiosa (que no mala) el poder de Libra, y el ataque de los ladrones está bien hecho, aparte de resaltar lo burro que es Aries XDDDDDDD
Me está inquietando el murciélago, siento curiosidad. Ánimo, te está quedadndo bordado.
Adoro a Aries xDDDDDDDDD
Pero... pero... pero... creo que debemos mantener una breve charla cobre el poder de Escorpio, porque intuyo que va a diferir algo de lo que me contaste en su momento xD
Del trocito, que Aries cada vez me gusta más ("¡¿Quieres violarme?!" xDDDD) y que a ver que pasa ^^ Ah, y Nihil mola ^^
joder esto lleva aqui desde l lunes?? yo pensaba q lo colgarias por l jueves como m dijiste.
Bueno me meto hoy por ser el dia de San Dia <.<
xDDD
Weno n ste caip han pasado 1 monton d cosas m ha gustado l dl pasado de libra y la espada y me ha sorprendido l de que la partieran al robrla aunq si Aries y Tauro consiguen l otra parte, libra es rubito muerto xD
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