martes, 13 de noviembre de 2007

Capítulo VII: Saga del Futuro VI

Aquí el octavo capítulo. En cuanto termineis de leerlo empieza lo que de verdad me impulsó a escribir esta historia...aunque tendreis que esperar un poco para ver que es. Espero que os guste.

La larga caminata de Libra no se vio recompensada esta vez. Cuando llegó al pueblo que debería ponerle sobre la pista no encontró nada. No había casas. No había gente. No había calles. En algunos lugares, siguiera había suelo. Eso ya no era una ciudad. Ni una villa. Ni un pueblo.

Tan solo escombros sangrientos.

Miró a su alrededor, la roja llanura, arañada y pesadumbrosa le devolvió una mirada muerta, como la de una reina despojada de sus títulos y ropas, para convertirse en lo que realmente siempre fue; el cadáver de una mujer. Una tierra vacía y desolada.
Los esqueletos del suelo no eran demasiados, comparados con la cantidad de huesos rotos que tenía cada uno de ellos. Cerró el ojo azul, y usó el heredado para viajar en el tiempo. Vió los cadáveres frescos con las heridas y las contusiones recién marcadas. Vio los rastros de sangre, borrados por el tiempo que Libra había hecho desaparecer un instante.

Ese pueblo había sufrido un ataque monumental. No de un ejército, pues no había apenas cortes en la carne. ¿Hombres Lobo? No. No habría cadáveres. ¿Alados? Tampoco dejan restos. ¿Lobos del cielo? Puede. ¿Dragón? Sería raro, pero era posible. En cualquier caso era grande. Y muy bestia. Y solo ataca a los que le atacan a él. Era fácil de deducir por la gran cantidad de huellas en relación a los cadáveres.

Y allí fue donde la capacidad rastreadora del ojo de Libra llegó a su límite, invitándole a pasar aquella noche silenciosa en aquel poblado fantasma.

Puede que siquiera eso.

El camino estaba alborotado aquella mañana. Demasiada gente te cruzó en el su camino. Algunos le reconocieron. No le hubiera molestado si alguno hubiera sido una mujer pero no fue así. Se lamentó en voz baja malhumorado y tenso tras pasar la noche entre manchas secas de sangre y piedras desperdigadas.

Dos hóplitas con el escudo de Ramordos, se encontraron con él también. Libra no estaba como para hablar en ese momento -y menos sabiendo que todos los hóplitas son hombres- sin embargo, Ramordos quedaba demasiado lejos y decidió preguntarles tras la ritual charla sobre su poder, sus hermanos y su padre.
-¿No estáis muy lejos de la Gran Capital, por cierto - preguntó, refiriéndose a la orgullosa ciudad al borde del río, de la que aquellos dos provenían.
-Si, Ramordos está lejos, pero tuvimos que venir a inspeccionar unos poblados por esta zona. Hay algo que los hace desaparecer. Algún tipo de monstruo. Vamos a ver si ha habido suerte con el ultimo aviso que recibimos, a medio día de aquí.
-No os molestéis. Está desolado también.
-¿¡Cómo!?
-¿Sabéis donde están los supervivientes de ese pueblo? Busco a alguien que vivía allí.
Todavía desconcertados, los soldados se miraron entre ellos.
-Deberías caminar hasta la explanada detrás de los montecillos a medio día de aquí y preguntar en el campamento de allí. No sabemos si son bandidos, gitanos, o un circo, pero si lo que dices es cierto, puede que sean los supervivientes.
-Gracias-Se despidió Libra, secamente y todos siguieron su camino de nuevo, hasta que Libra miró por encima del hombro y les llamó de nuevo.
-No me había fijado en esos arcos cruzados que lleváis a vuestra espalda...¿Qué son?
-Son el nuevo arma del ejército de Ramordos. Se llaman ballestas. No necesitan tanta concentración como el arco y son algo más cómodas. Aunque se cargan más lentamente.

Libra escrutó de nuevo aquellas extrañas armas y se las llevó consigo, junto el alma de aquellos hombres.

Definitivamente, no estaba de buen humor.

El crepúsculo dorado bañaba las improvisadas e inestables tiendas del campamento, pero no parecía importar a los que vivían en ellas, mayoritariamente mujeres de tez morena y rasgos orientales, aunque muchas de ellas tenían a su marido y, sobre todo, a sus hijos, con ellas. Ciertamente, parecían una lejana compañía oriental pero al interrogar a los desocupados y peripatéticos habitantes se dio cuenta de que no era tan simple.
-Le perseguimos a él. -Respondió un hombre enjuto cuando Libra les preguntó a que se dedicaban. Pidió más explicaciones. -Todos los que estamos aquí somos supervivientes de sus ataques allá donde va. Le perseguimos para darle caza. Cada vez somos más.
-Pero ¿Qué es eso a qué perseguís? -insistió Libra de nuevo.
-Al monstruo que todo lo devora. Al Infinito.- contestó un hombre con una gruesa bufanda.
-¿Infinito?
-Así es su nombre porque así es su apetito. Se alimenta de todo, las casas, las piedras los castillos...mata a sus dueños y engulle sus cosas en su estómago sin fin.
-¿Queda alguien de la aldea que asaltó al sur de aquí?- Le señalaron una carpa a medio terminar algo alejada del resto y se encaminó hacia ella.

Cuando entró en el lugar no encontró a quien buscaba. No le sorprendió. Preguntó por él a los atareados supervivientes, que se las ingeniaban para apañar un refugio temporal. Todos los que le conocían le indicaron que huyó de la villa antes del ataque. Preguntó si sabían a donde se fue, y le dijeron que el pueblo al que marchó era otro de los que Infinito atacó justo después. Tras preguntar a los que vivieron en ese último pueblo, que vagaban entre las tiendas buscando un sitio donde construir la suya, y saber que también se había marchado poco antes del ataque supo que Infinito, al igual que Libra, perseguía a ese sujeto. Y era demasiado peligroso como para permitirlo. Tomó la decisión de adelantarse a la criatura y cazarla, a toda costa. Era más importante que encontrar aquel que llevara a cabo su plan por él, pues si este moría, la esperanza de Libra lo hacía con él.
-Por muy infinito que sea tu apetito, te aviso que yo voy a ser un plato que no podrás tragar. -masculló Libra para sí mismo.

Fin de octavo capítulo.

Fin de la primera parte de la Saga del Futuro.

Fin de la Temporada 0 de El segundo Despertar de Kamareni.


La semana que viene: Con el fin de la primera temporada (aunque la he llamado Temporada 0 por ser más de introducción que de otra cosa) tengo que anunciar que la semana que viene no habrá capítulo, pues me la tomo para revisar mis apuntes sobre los sucesos que tienen lugar en esta nueva etapa, los nuevos personajes y situaciones con el fin de haber rellenado algunos huecos que aún quedan el algunas parcelas del diseño que podrían hacer la la historia no fuera conexa cuando debe.

Como contrapartida os anuncio que desde HOY empezaré a publicar material adicional sobre ESDK, aunque no de forma periódica sino cuando lo considere necesario u oportuno, aunque en esta semana sin capítulo algo caerá, seguro. Espero que la saga con la que se inicia la temporada 1, La Saga del Monstruo, os sea más amena que esta, que continuará en la temporada 3, bajo el nombre de Segunda Oportunidad para el Futuro. Por suspuesto, todas las temporadas contarán con un cameo de una persona real. ¡Ah! y las temporadas duran ocho episodios (nueve si me decido a hacer un mega-episodio recopilatorio.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Este capítulo ha estado muy bien, aunque Libra no parece el de siempre: mucho más salido y malafollá que de costumbre o.0

Me tiene especialmente intrigado el tema de Infinito.

Buen capítulo, y buena temporada.

Darkaran dijo...

Desde que Libra dejara de vivir con Aries y Tauro, su carácter verdaero ha empezado ha eclosionar...no me gusta que los personajes sean siempre iguales, suelo hacer que su carácter evolucione a lo largo de las historias.

Anónimo dijo...

Eso es bueno, pero creo que vas demasiado rápido con este, ya te digo que ha pegado un cambio acojonante. De todas formas, veremos cómo va. Esta historia promete.

Darkaran dijo...

LZ...ya lo dije en el texto, Libra no tenia un buen día. El caracter de la gente cambia de un dia para otro tanbien acentuando facetas de su personalidad.