Libra se giró sobre sus talones y miró a su hermano a la cara, escrutándolo tan profundamente, intentado leer su pensamiento con tal determinación que el cráneo se apareció ante la superdotada vista de Libra. No quería parecer tan confuso como estaba, por eso estaba tenso e intenando adelantarse a una situación que no estaba bajo su control.
El cián de su pupila se oscurecíó invadiendo tambien el blanco de su ojo izquierdo; Su hermano se hacercó amenazante con el cuchillo en ristre y dijo:
-Te dije que no te inmiscuyeras...
-No, me dijiste que no metiera las narices...pero no se donde...
-No jueges conmigo, Libra. -Leo se acercó y Libra se tensó más, pues, aunque conocía qué miembro había heredado Leo, desconocía su poder pues no lo había visto usar nunca ¿Habría llegado al sobrelímite él también? No estaba seguro de querer comprobarlo.-Sígueme antes de que nos descubran, las rondas volverán a la normalidad ahora que ha acabado la reunión y será mucho más dificil moverse.
-¿Cómo? ¿No me atacarás?
¡Soy tu hermano! He vivido contigo años...¡se podria decir que, al contrario que el resto, eres como un hermano para mí! -rió Leo un momento -¿Creías que he veindo a matarte? ¡He venido a salvarte el culo!
-¿Y se supone que vamos a sair de aqui con toda la guardia haciendo las rondas de nuevo?
-No. Haremos las rondas nosotros mismos.
Leo se tornó y se encaminó hacia las profundidades de la biblioteca, sorteando las pilas de papeles y rollos a su alrededor, como Libra hizo antes.
Observó la cabellera de leo, larga, crespa, rubia, balancearse suaventen a su paso, cayendo sobre su espalda; aun estaba tan exaltado que se planteó acuchillarlo por la espalda con nihil, pero la confusión se lo impidió, y, aun mientras lo pensaba, lo siguió hacia la oscuridad automáticamente, como si su mente dudara de su hermano, pero su cuerpo, sangre de su sangre, no dudara un instante de Leo.
Pasaron la gran sala donde Libra había encontrado a la bilbiotecaria, que seguía escribiendo sin parar, hasta que Leo se paró frente a una pila de documentos sobre la que ahbía una capa como la que llevaban algunos marionetistas.
-Finjiremos que eres mi prisionero -dijo Leo mientras le daba la espalda y se ponía la prenda sobre la ropa.
-No es necesario, tengo la mía- dijo libra sacudiendo una capa identica que había creado con su ojo mientras su hermano no miraba.
-¿De dónde...?
-Es un recuerdo de un amigo -se inventó Ojos de Araña -Vamos.
Se dispusieron a salir al pasillo principal, pero Libra retuvo a Leo un instante.
-¿Vamos a salir de aquí?
-No, nos reuniremos con alguien. Vamos, sal.
-Espera, hay mucha gente por el pasillo, lo veo tras la pared.
Tras un instante ambos salieron al pasillo y atravesaron las lujosas estancias hasta llegar aquel extraño invernadero de bambús bajo la cúpula imposible.
Se internaron entre aquella marea verde y Leo los guió hasta un pasillo de paredes más oscuras y de decoracion más recargada, más animal, pero no burda, sino igual de refinada que el resto del conjunto; En aquella extraña guarida de los Marionetistas lo unico que uno podia esperar era aquel extraño lujo que ahora se cobijaba más en su propia sombra, con cada paso de los hermanos.
La habitación en la que entraron, por el contrario, era luminosa, blanca, simplista. Dotada de aquella impersonalidad aplastante, era una estancia, que, situada junto a todas las que Libra había recorrido anteriormente, se antojaba deliberadamente iconoclasta, burlesca.
Allí sentado, con su tez negra y sus ojos claros, sobre los que caían unos pocos ondulados mechones rubios, estaba el Marionetista Hoirauca Narenni, que se sobresaltó al verlos entrar.
-¿Y él? -preguntó mirando a Libra con severidad.
-Es Libra...Al parecer...
-¿Libra? ¿Libra, nuestro hermano? Te dije que no debía inmiscuerse en esto. ¿Lo has traido hasta aquí?
-No,entró él solo...-Leo no pudo acabar, pues Libra le cortó rápidamente.
-¿Cómo que nuestro hermano? ¿Quién es ese tío?
Hubo un breve silencio. Hoirauca se empezo a reir, cada vez con más fuerza hasta que Leo apeló a su discreción para que se callara; al parecer, esta reunion era secreta.
-¿No eres capaz de reconocer a tu propio hermano, Libra Ojos de Araña?
-Ninguno de nuestros hermanos es de tez tan oscura como la tuya. De las mujeres que yacieron com mi padre, ninguna era así.
Súbitamente, la piel del marionetista se aclaró hasta tomar el color de la de Leo.
-No conoces la habilidad de Acuario Piel de Agua.
-No lo conozco a él de hecho.
Se apretaron las manos.
-Ya no soy Piel de Agua. Ahora soy simplemante Acuario el Marionetista. -se dirigió a Leo.- La aparición de nuestro querido hermano complica las cosas, aquí será mas dificil.
-¿Él qué? -inquirió Libra.
-Desacernos de tu cadaver, por supuesto.
Antes de que las palabras salieran de su boca, Libra ya se había lanzado a por Acuario, pues ya las había leído en ella, pero Leo le detuvo y lo empujó de vuelta.
-¿Por qué?- preguntó Libra.
-Te lo diré antes de matarte...-comenzó Acuario.
-Déjate de escenas, Acuario. No vamos a matarte, Libra, es absurdo hacerlo. Recuerda la declaración de Sasoidara, Acuario. Libra vivía con Tauro y Aries cuando ella fracasó al traernos a Nihil, quizás sepa donde está la otra parte. Por eso no debemos matarlo. ¿Acaso no sois los marionetistas expertos en tortura?
-Sois unos ineptos. Yo no se nada de eso -mintió Libra -además cómo vais a repartir Nihil entre tres?
-¿Entre tres? -Acuario alzó una ceja.
-Leo, Lardain y tú.
Acuario se puso rojo, pero no porque decidiera que su piel adoptara tal color, sino por aquel nuevo ataque de risa que Leo se apresuró a acallar.
Acuario era un tipo extraño. Su voz grave y su profunda mirada azul hacían que el tono oscuro que adoptaba frente a los marionetistas le sentara mejor, revistiendo su autoridad con sus oscuras intenciones.
Su actitud, seria y tremenadmente diplomática resultaba especialmente inquietante cuando la risa convulsiva la fragmentaba, rodeándole de un aura opresiva, bipolar, como si las formas estuvieran ahí para enterrar aquella carcajada compulsiva e histriónica, como si fuera una moneda que muestra la cara para esconder la cruz. Pero, entre sus sus hermanos se sentía cómodo, relajado, aun con la presencia de un desconocido, la moneda de su personalidad podía alzarse de canto, mostrando la cruz, la cara y todos los colores que esta última pudiera adoptar.
-Lardain es nuestro enemigo. Más bien, nosotros somos su enemigo. No queremos Nihil en si misma, es solo un instrumento, para derrotar a Lardain.
-No entiendo.
-¿Has pido hablar del Gran Advenimiento de los Marionetistas? -Libra recordó las palabras de Seimar y asintió. -Bien, el gran ejecutor de aquel golpe sobre la organización no fue ni más ni menos que la Dama del Espejo. Por aquel entonces Acuario ya estaba en la organización, pero sobrevivió a la masacre gracias a sus habilidades para cambiar de apariencia y ocultarse.
Desde el principio, nuestro objetivo fue hacernos con el control total de la Ogranización de los marionetistas, gracias al talento de acuario y mis contactos en la corte.
Lo mantuvimos en secreto. Sería facil que ambos pudieramos conseguir facilmente cualquier cosa que quisiéramos controlando la organización.
-Yo planeaba usar todos estos recursos para hacer feliz a Lardain; con la organizacion baojo nuestro control y la ayuda Acuario, Lardain podía ser feliz para siempre. Sin embargo, ella también mantuvo sus planes en secreto cuando tomo la organización por la fuerza aniquilando a la todos los marionetistas de grados superiores uno por uno.
-De hecho, sabemos que fue ella porque yo fui el único marionetitista con un grado decente que pudo verla, sobrevivir y ocultarme después. Somos los únicos que lo sabemos.
-Ella es también la responsable del desvío de fondos de la corona, pues Pólux esta bajo sus órdenes, aunque no mantienen contacto de forma directa, ya que Lardain sigue interesada en mantener su identidad en secreto de cara a los marionetistas, y especialmente a Pólux. Sin embargo, ella no parece hacerlo para lograr nuestra feclicidad; todo ese dinero simplemente desaparece.
-Pero...¿Qué hace ese tal Pólux exactamente? ¿No es un peligro para Lardain y para vosotros que ande husmeando por palacio?
-Es una jugada arriesgada, la verdad -Acuario solto otra de sus risitas, breve y juguetonamente- es un peligro que la descubra, pero así tiene un subordinado que domina al rey con sus habilidades de marionetista y además indaga sobre mí.
-¿Sospecha de tí?
-No, ojos de araña, de mi no. Sospecha que alguien de la cupula tiene contactos en palacio, pues muchos de los encargos que he estado sugiriendo a mis aprendices de grados menores, como a Sasoidara el robaros a Nihil, han acabado estando relacionados con el ámbito cortesano.
-No entres en detalles- Le cortó Leo
-No pensaba hacerlo.
Un momento de vacío precedió una nueva pregunta de Libra.
-Pero, Leo, ¡No tiene sentido! ¿Por que querrías matar a tu prometida?¿No querías hacerla feliz?
-¿Quién dijo matar? Acuario y yo hemos planeado derrotarla. Eso tan solo es el romper si espejo. Nihil es la única arma que puede hacerlo. No pienso matarla a ella. La amo.
-Pero ella no te ama a ti, Leo, hermano -inquirió Acuario, el Marionetista- No dudaría en matarte si te descubriera, no hay ninguna clase de altruismo amoroso en su búsqueda del control de la Organización -la voz de Aquiario se deslizaba suavemente por la luminosa estacia, acariciando a Leo, raspándo su autoestima de la forma mas delicada posible. Aunque las palabras de Acuario fueran ciertas -lo eran, y eso era doloroso- aquella forma sinuosa, poética que no profundizaba al herir no era importante. Lo único a lo que Leo le impotaba es que oir aquello le hacía daño, aunque las sirenas mismas vinieran a cantárselo. Por supercicial que fuera el corte que aquellas palabras le hacían él veía su sangre igual que si una daga lo hubiera atravesado.
-No es cierto. ¡No! no lo sabemos todavía. No sabemos que hace con el dinero de Vuugam.
-Nunca veo la alianza en su dedo, Leo. Salvo en ocasiones especiales.
-No quiero oirlo, Acuario ¡Maldita sea!.
Otro silencio, más tenso, inundó la sala de nuevo. Leo miraba a Acuario fijamente, y él le devolvió la mirada, pero pensando el algo distinto.
-¿Empezamos?
-Cuando quieras.
-Bien libra, esto va a doler.
Pero Libra no esperó a que Acuario terminara de pronunciar la frase; la leyó en sus labios antes de que sonara y se abalanzó sobre él, haciendo uso de todo su poder, un poder que Libra, aun habiendo vivido con él no habñia visto nunca.
Pero ahí estaba, calorífico, refulgente, toda la melena y la barba de Leo se habían transformado en un fuego purificador que traía recuerdos del infierno a quienes no debieron salir de él, y, en la mayoría de las ocasiones, los enviaba de vuelta.
Tal era el dominio de Leo sobre aquellas llamas que el vello de sus piernas y brazos engueteaba de forma hipnotizante sobre la ropa sin dañarla. No había que dejarse engañar,pues cualquiera que lo tocara moriría carbonizado.
Libra frenó en seco ante él; no pudo esquivarle y atacar a Acuario tal como pretendía, pues Leo era rápido y aunque sus ojos lo preveían, su cuerpo no podía adelantarse a él pues se movía tan rápido como las llamas que danzaban temblorosamente por su piel.
Pero no era un obstáculo para él y su ojo. Libra vió a traves de Leo, a través de su cuerpo. No pudo eliminar aquellas llamas de su vista, pero aquello no importó. Tan sólo tenia que mirar a través de él y creer que él no estaba ahí y su ojo haría el resto.
Así fue. La puplila de libra invadió el ojo por completo, hasta salirse por su piel, marcando sombríamente su pómulo y su ceja. De aquellos trazos sobrenaturales marcharon por el aire líneas zigzagueantes que cocaban unas con otras haciendo saltar pequeñas esquirlas de materia oscura que se desvanecían en el aire sin salpicar.
Atravesaron a Leo, pero, por alguna razón , las llamas frenaron un poco el impacto de aquellas extrañas cuerdas evanescentes que cortaban lo que encontraban a su paso.
En el último momento Leo se apartó, traicionando sin pensarlo ni quererlo a Acuario, que, tras él, recibió los impactos que lo atravesaron limpiamente.
El silencio se hizo de nuevo y el tiempo se detuvo. De aquellos cortes tan limpios comenzó a brotar las gotas de sangre de Acuario comenzarón a deslizarse cuerpo abajo momentos antes de que los pedazos en los que había sido cortado se deslizaran unos encima de otros, y el cuerpo de aquel Heredero se desmoronara sobre sí mismo, y sobre Leo frente a él, que, paralizado, incendío parte de los miembros que cayeron sobre sus pies.
Ahora Acauario era negro, pero no era uno color que pudiera elegir.
Leo miro a su hermano a los ojos, a su fuente de poder. Uno de ellos estaba cubierto con una cicatriz ondulada y antinatural y el otro ensombrecido por la intencion de muerte. Reparó un instante en Acuario a sus pies, desmontado, desfigurado, burdo. ¿Quería él acabar así? No. Debía salvar lo que podía, ahora que Libra había destrozado su vida. Ya no tenía futuro, pues todos sus planes giraban en torno a Acuario, igual que Acuario le necesitaba a él.
Aquello fue traumatíco, horrible para él. Aun así, el instinto de supervivencia se superpuso a la pena y al miedo e hizo funcionar su cerebro. Libra lo seguía mirando, con aquel ojo oscuro que hacía pender una cuchilla sobre su cabeza a cada instante que pasaba.
Sus llamas no podrían con él. Tenía la sensacion de que nada podria acabar con él.
Nada podría acabar con él...
Aquel pensamiento iluminó su cabeza y le hizo pensar que quizás hubiera una oportunidad. Libra podia ver sus movimientos antes de que ocurrieran, pero no lo suficente como para adelantarse. Tenía que intentarlo.
Se abalanzó sobre el paquete junto a los restos de Acuario y lo tomó en sus manos. La bolsa de esparto se quemó en un instante, ahora Leo empuñaba una de las hojas de Nihil, la nada.
Se abalanzó sobre él empuñando la espada de su padre y Libra retrocedió por la puerta huyendo al pasillo, pero Leo no tardo en alcanzarlo y asestó otro golpe, que resonó como una campana cuando las dos partes de Nihil se encontraron de nuevo, aunque no como ellas hubieran deseado.
-La tenías tu...¡Por esta mentira y por las vidas que has destrozado te haré pagar con creces!
-Hazlo y te devolveré el cambio con gusto.
Algo extraño pasaba en Vuugam, los habitantes de aquel reino lo notaban, aunque, como era costumbre ninguno parecía inmutarse.
La apariencia era algo importanten en Vuugam. Transmitir riqueza, paz, soberbia y dominio, éso era para lo que Vuugam existía.
Aún así había inquietud entre el pueblo, pues ninguno podía obiar aquella extraña sensación que, bajo sus pies, el infierno estaba más cerca que nunca y, en él el mismo demonio, ardiendo de furia y un mago tenebroso libraban una lucha sin cuartel, sin sentido, pero con propósito.
Poco a poco, sintieron como aquella tormenta se alejaba, aunque seguía en algún sitio. Y hasta un par de días más tarde aquel miedo silencioso no desapareció de Vuugam, reino de riqueza, paz, soberbia, dominio y miedo.
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2 comentarios:
Pero qué grande te ha quedado este capítulo!! Primero, por la del espejo... dios, es que ya se sabía que ocultaba algo, pero no tanto O__O
Y luego por la disputa entre hermanos... qué molona XD aunque Acuario me molaba y no ha durado mucho ;O; Leo también mola!! Es el doble de Roy Mustang XDD
PD: Queremos a Sárate,...!! (8)
menudo capitulo, resuelve unas cuantas dudas pero al mismo tiempo crea mas del doble de interrogantes y no me esperaba en absoluto que hubiese un heredero marionetista, me ha encantado
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