jueves, 8 de enero de 2009

Capítulo XVIII: Reflejo final

La luz se filtró con delicadeza por la ventana, como una cascada silenciosa de color que inundó la habítación, oscurecida por la noche, y despertó a Sárate de su plácido letargo nocturno.

Se desperezó gatunamente soBre la blanda cama que ocupaba palacio de Vuugam y admiró de nuevo el lujo a su alrededor.

Cuanto más su mirada se deslizaba ávidamente por los objetos más segura estaba de que ella había nacido para aquello; la realeza el lujo, la vida que se consigue una vez traspasada la barrera del mérito.

Se vistió y salió al pasillo, donde un reloj le informó de que llegaba tarde al desayuno.

En realidad, le daba lo mismo; aquellas situaciones la hacían sentirse incómoda, pues se sentía perdída sin nadie conocido para hablar de algo que dominara, asi que el no desayunar en cierto modo resultó un pequeño alivio.

Las sospechas comenzaban a levantarse y los rumores ya recorrían las calles; hacía ya varios días que los dos Herederos en Vuugam, Leo y Libra habían desaparecido, así como Pólux el marionetista. Para mayor intriga, hacía menos de un día que la Dama del Espejo, Lardain, había abandonado sus responsabilidades de palacio, oponiéndose a la misma reina.

Sárate no era inmune a estos hechos pues las sospechas recaían sobre ella; se decía que la Triada planeaba golpear definitivamente el estado de Vuugam y que habían estado esperando a Libra para hacerlo. Dicha teoría también defendía que Sárate permanecía en palacio informándoles de las medidas que pudieran tomar ante ellos, gracias a su aspecto inocente y discreto.

Sárate divagaba sobre estas cuestiones durante su paseo por los jardines de palacio, acompañada tan solo por los aullidos lastimeros de su estómago.

Pensaba en que, claramente, los rumores no habían surgido en la corte, pues los habitantes de palacio conocían perfectamente que el golpe de estado ya estaba dado, y era aún más evidente ahora que Pólux no estaba y el Rey, cadavérico, había guardado cama desde entonces.

No era lo único que había pasado aquellos días, pues desde poco despues de la desaparicón de Libra, un extraño eco acompañaba el ambiente. Sárate no podía oirlo, pues aún estaba lejos, en palacio, pero abajo, en la villa, se vivía intensamente.

Los más supersticiosos comentaban que era el eco de las campanas de la iglesia de de los demonios, que los congregaba para acabar con Vuugam; otros decían que era un caballo escapado del infierno, que había pasado a través de la ciudad y sus cascos aún resonaban en la distancia.

Fuera lo que fuera, había salido de algun lugar bajo la tierra de Vuugam y había cruzado la cuidad hacia las afueras destrozando las medianías allí por donde pasaba, y aún estaba lo suficientemente cerca como para que aquel extraño ruido que emitía cruzara el aire hasta los habitantes de aquel reino.

Algo interrumpió las divagaciones de la joven mercenaria, pues algo bajo sus pies se movió levemente. Al princitio pensó que había pisado una baldosa floja, pero se repitió de nuevo aquel extraño mivimiento bajo ella, mucho mas abajo de la piedra que pisaba. Paralizada y extrañaada por un instante miró al suelo en rededor, buscado una explicación en la superficie, pero tan solo encontró que aquella vibracón se repetía con mayor fuerza, impulsádola a correr hacia algún sitio, aun no supo donde.

Hasta que el suelo cedío bajo sus pies, y arrástró el jardín real de Vuugam hacia ninguna parte.

La niña corrío antes de que aquella súbita fractura la tomara a ella también y, asustada, corrió hacia palacio.

Un crujido a detuvo en seco mientras una gruesa linea negra se dibujaba frente al magnífico edificio antes de que este se desmoronara, pared contra pared, partido y hundido por su mitad.

El estruendo de aquella catástrofe no fue el único fatídico ruido que Sárate oyó, pues Vuugam entero parcía estar cediendo ante el inframundo, y por un momento creyó en todas aquellas teorías sobre demonios y caballos del infierno.

Quería huir, pero no podía ir a ningún sitio sin su espada, y tuvo que debatirse unos minutos hasta darse cuenta de que no tenía ninguna opción.

Se adentró temerariamente en el edificio, que aún parecía estar hundiéndose por aquella falla que lo cruzaba.

Estaba desorientada, pues algunos pisos superiores se habían desplomado y no conocía bien los caminos de aquellos ya de por si enrevesados pasillos.

Empujó la puerta desencajada de su habitación y corrió hacia el paquete dónde guardaba su espada y la cargó a su espalda. ¿Qué debía hacer ahora? Junto a Libra
era el único lugar dónde ella tenía donde estar ¡pero desconocía su paradero!

Debía seguir aquél eco del que hablaban los aldeanos de más allá del castillo. Fuera Infinito o cualquier otra cosa, Libra no debía andar lejos. Así pensaba ella, pues siempre creyó que Libra no podía morir.

Sin embargo, cada segundo que pasaba, era una oportunidad para Libra de estar muerto.

Usaba el ojo constantemente para atacar a Leo, eliminandolo, de su visón, de su mente, para que su ojo lo hiciera desaparecer en la realidad. Sin embargo, el ver a través de él convertía a Leo en invisible, y hacía muy difíl esquivar sus llamas o sus ataques con su parte de la hoja de Nihil.

Pero Leo también estaba agotado y no refulgía como antes, pues quel extraño ataque provieniente del ojo de su hermano le obligaba a actuar rápido y eso era muy difícil llegados a ese punto, cumplido el tecer día de lucha consecutiva, sin tregua, entre ambos hermanos.

Para ellos no había nada a su alrededor que no fuera su rival, sus cortes, sus flamas, aquellas extrañas y ondulantes lineas...y Nihil, que gritaba al herirse consigo misma de forma brutal, desgarradora, aunque los hermanos no lo oyeran ya, fuera por que se acostumbraron a ello o porque quizás los gritos de la espada desgarraron sus oidos para siempre.

Quizás fue por eso que no oyeron los pasos lentos, contenidos y delicados que se aproximaban a su contienda.

La furia de la batalla agitó sus cabellos, y el fuego se reflejó en su mirada, o quizás salió de ella, con determinación asesina. Siguió caminando, confundida por los rugidos del metal raspándose, que le doloría la cabeza, y temerosa de las llamas y aquellas extrañas sombras que cruzaban el aire.

Aún así, Lardain no tenía nada que temer en realidad, pues llebaba su espejo con ella.

Lo descargó pesadamente de su espalda y el marco se hundió en la tierra levemente. Su diseño era simplista, un poco burdo quizás, pero se notaba que aquel artesano que lo hiciera deseaba que el cristal bajo su contorno reflejara habitantes de casas de fino linaje, y quizás en algún tiempo fue así.

Sin embargo, el cristal, sucio y quebrado no transmitía mas que un extraña aura que distorsionaba un poco el metal que lo rodeaba, como si despidiera un calor abrasador.

Aún anonadada por el sonido insoportable y por la furiosa marea de ataques, La Dama del Espejo comenzó a adentrarse en ella, con el espejo en ristre, más lenta que antes, pues al sujetar el espejo, no podía cubrir sus oidos.

Llamas y sombras se cruzaron de nuevo, sin embargo, no pugnaron entre si, sino que que se volvieron contra sus amos, que no pudieron evitar sus propios golpes y el estruendo de Nihil contra Nihil se detuvo.

Libra confundido por haber recibido de vuelta el ataque de su propio ojo, maldijo en un susurro ronco y cansado, como la tierra que dejaban a su paso en la batalla. Pensó que su ojo acabaría con él, pero no lo hizo; era lógico de todas formas que los poderes Heredados no pudieran herir a sus poseedores, pero ¿Cómo había logrado Leo tal cosa?

Alzó la mirada y lo vió también tendido y confuso ¿su ataque también le había sido devuelto, entonces?

Obtuvo la respuesta cuando reparó la figura que se alzaba frente a ellos. La tradó en reconocer, pero, como surgida de una tormenta en calma, Lardain apareció ante su vista, antes obcecada en su hermano, Leo La Estrella de Día.

Se incorporó y en la súbita calma noto el cansancio sobre él,y se sintió morir.

Se desplomó sobre la empuñadura de Nihil, jadeante, seco. Lo único humedo que notó fue su propia sangre deslizándose por su pómulo. Tanteó su cara pero no había herida alguna; la sangre gotaba desde el interior de su oreja, y al ver esto, cayó en que tampoco oía nada.

No estaba lo suficientemente centrado como para darse cuenta de lo que aquello implicaba, simplemente se fijo en Lardain, que los había sacado a ambos hermanos de su pequeño mundo obsesionado con la muerte -la consumacion de la del otro y la evasión de la propia.

¿Cómo lo había hecho? La dama había puesto el espejo de forma que tocara levemente ambos ataques ¿Era capaz de reflectarlos? ¿Era ése su poder?

La boca de Lardain se movió y las palabras se deslizaron por su boca, allí donde Libra las leyó.
-Has destruido todo por lo que he luchado y ahora he venido a destrozarte a tí. Es aquí donde las farsas acaban.

Libra tardó un instante en darse cuanta de que las palabras no iban dirigidas a él, pero estaba seguro de que Leo tampoco podía oir a su prometida.

-No puedes acabar con él -jadeó- Somos inmunes a nuestros propios ataques, y tu solo puedes volverlos contra...nosotros. No hay forma de que esto siga. Solo yo puedo matar a Leo.

Lardain habló esta vez a Libra.

-No. Tu morirás también hoy.
-Muramos todos,entonces.

Libra se abalanzó sobre Lardain e intentó cortarla con Nihil pero ella interpuso rápidamente el escudo en medio, y Libra se detuvo ¿Reflectaría ese ataque también? Nihil no era herencia suya, asi que no podia jugar sobre seguro esa vez.

-No lo entiendo. ¿Por qué? ¿Qué hace más importante a esa secta que yo? ¡Yo te amo!

Libra se sorprendió de las palabras que leyo en los labios de su hermano ¡había oído despues de todo! Lardain se giró hacia Leo y le contestó.
-No eres más que una parte de la mentira, una mera herramienta. Los marionetistas tambien lo eran, pero eran más importantes que tú. Tu ya no me sirves ¡Y ahora me haces esto! Tan solo quiser conocerte para entrar en la Triada. Sabía que podía manejarte. Una vez que dominara la Triada podía tomar todo lo que quisiera.
-¿Por qué? ¿Simple codicia? No puedo creerlo.
-¡No! Una simple mercenaria como yo...fui atrapada por los encantos de alguien más alla de mi alcance...¡Y prometi hacerme valer! Se me ha prometido gobernar el mundo a su lado mientras yo lo haga posible, y con las riquezas de Vuugam, un ejército imparable podria ser creado...pero ahora he de contentarme con lo poco que he conseguido y afrontar la vergënza de haber fallado a la persona que amo...¡por tu culpa!
-¿Poco? -interrumpió Libra súbitamente- ¡Has arruinado el más rico de los reinos!
-¡Ya es suficiente! Acabaré con vosotros ahora, Katharsis espera noticias mías ahora que mi plan ha caído. - se giró hacia la ciudad que se desplomaba, y con un cuerno que descolgó del dorso del espejo, hizo sonar una llamada.

Una veintena de figuras apareció a su lado rápidamente. Libra reconoció los peinados y las capas de colores. Una dio un paso al frente. Era Pólux.
-¿Qué ordenáis? -Parecía sorprendido y confuso. Libra pensó que quizás a él tambien lue hubiera sido revelada la identidad de Lardain hace poco. Lo pensó mejor y estuvo seguro.

-Debéis matarlos. No los subestimesis aunque sólo tengais que rematarlos. Es por eso que hoy estais todos aquí.
-Un puñado de marionetistas no podran con nosotros...-exalaron Leo y Libra al unísono.

Lardain se cruzó entre la mirada de ambos, como emprendiendo un largo camino. Su última despedida fue:

-No son un puñado. Todos los marionetistas estan aqui para acabar con vosotros hoy.

Libra miró más allá de de aquellos situados junto a Pólux y vio con estupefacción como decenas de marionetistas emergñian de pequeñas entradas subterráneas dispuestas a lo largo de la campiña. Parecían no acabar nunca.

Sin embargo De aquel centenar, ninguno parecía decidirse a atacar; miraban otra cosa. Libra dirigió su mirada a Lardain que había parado de caminar y alzaba también la vista hacia el agudo risco donde dos oscuras figuras se alzaban espectantes.

-Hoy es un gran día -mascuyó Infinito con su voz rota desde las alturas de la piedra- Busco una sola Nihil y encuentro dos.
-¡Pagarás por lo que has hecho, Libra Ojos de Araña! ¿Sabes quién soy?-gritó Manirelle, inundada por la consumación de su venganza, más cerca que nunca.-Te hare retorcerte de dolor bajo mis pies, maldita sabanija...-dijo la elfa para sí misma
-No hay necesidad, amiga mía. Hay un ejército dispuesto a hacerlo por tí. Disfruta tanto como yo lo haré, pues hoy la pérdida de tu hermano y mi querido amigo será vengada -Infinito sonrió bajo su capucha, pues se sentía satisfecha de haber resultado tan creible a los ojos de Manirelle todo el tiempo; ella nunca apreció a Manirel realmente.
-No es lo acordado. Me prometiste consumar mi venganza con mis propias manos.- dijo ella secamente.

Mientras tanto Lardain se giró hacia Pólux:
-¿A qué esperais?

El Segundo Rango de la organización de dió una señal y todos se lanzaron hacia los hermanos, que se incorporaron demasiado lentamente.

Hubo una pequeña pausa. Ni siguiera duro un instante, un segundo; Libra no hubiera sido capaz de pestañear en ese tiempo.

Tras ese extraño inciso, como si algo enorme se moviera más rápido que el mismo tiempo y lo parara, el caos surgió a las afueras de Vuugam.

Miles de metales, retorcidos, enlazados unos con otros, volaron por el aire como grandes e inertes serpientes de destrucción; lanzas, espadas, barrotes, lámparas incluso conformaban esas formas que arrrasaron entre las filas de los marionetistas;

Torres de hierro y piedra se alzaron desde el suelo empalando a algunos los marionetistas frente a los Herderos.

Aquellos que no murieron habían huído.

Libra reconoció aquel poder.
-Infinito...

El polvo levantado se posó de nuevo sobre el suelo, ahí estaba ella, junto a una elfa, mirándole con los ojos brillantes de satisfacción bajo la oscuridad de su capucha. La elfa se agacho junto a Libra, que pudo percibir su calmada respiración y sus movimientos flojos, relajados, como si una gran puerta hubiera sido abierta ante sus ojos y ella solo tuviera que pasar por ella para alcanzar la gloria.
-¿Sabes quién soy? -repitió Manirelle, muy cerca de la cara de Libra.

Libra la miró como él solo sabía hacerlo; viendo más allá de lo superficial, de lo tangible incluso, profundizando más allá de las propias voluntades de la chica.

Manirelle nunca había visto unos ojos como aquellos, y en aquel momento entendió el significado del título que ostentaba aquel que pretendía ajusticiar; Era como si miles de arañas recorieran su cuerpo, metiendose por los recovecos más extraños y explorándola por dentro como una marea punzante.
-No sé quien eres, pero me recuerdas a un elfo contra el que luché muchas veces y que salvó mi vida antes de morir.
-¿Por qué matarlo entonces? Tu vileza no conoce límites...
-¿Matarlo yo? Es otro que quien acompañas el que mató a aquel elfo.

Antes de que nada más pudiera suceder Lardain se acercó a ellos.
-¿Quién es el responsable de esto? La muerte de estos dos pedazos de escoria debía haberse consumado ya ¿Qué ocurrió a los marionetistas? que algien hable o todos moriréis.
-La justicia no solo ha de venir el en momento adecuado, tambien de las manos adecuadas. -Rápidamente, Manirelle hurgó en la bolsa que siempre llevaba consigo, en la que portaba los artefactos que había traido de su tierra con la esperanza de que la ayudaran a sobrevivir a ella y a su hermano en aquellas tierras desconocidas.

Muchas armas había portado aquella palida dama durnante mucho tiempo. Algunas, como la Espada de Cristal, o e Libro del fuego las había regalado a personas que había usado en su favor, pero siempre se procuró de conservar las más poderosas para ella.

De las que más había usado hasta entonces sacó la que más le gustaba; el Arco Bioste no tenía un aspecto llamativo, pero las flechas siempre aparecían en la cuerda según se disparaba la última, y no había nada sobre la tierra que no pudieran romper.

Apuntó a Lardain con el arco en la cara y ella interpuso el espejo entre ellas a toda prisa.

La elfa la miró y destensó un poco la cuerda.
-El Espejo Vengador...me deshice de él hace tiempo, no pensé que lo volvería a ver. Y mucho menos, que sería yo quien lo destruyera.

Con un zumbido y la flecha salió disparada y una cascada de cristalitos volaron por el aire como un chorro de pequeñas estrellas fugaces.

Otra flecha apareció en el arco de Bioste, pero Manirelle nunca la disparó pues las llamas la rodearon.

Leo reaccionaba de nuevo.
-¡Huye! -Le gritó a Lardain mientras, aún veloz a pesar del cansancio, le ponía Nihil en el cuello a la elfa y las llamas comenzaban a extenderse por sus oscuros ropajes, quemando su pálida y fantasmagórica piel.

Sin embargo, la mítica espada no rasgó a Manirelle pues miles de extraños objetos puntiagudos y mezclados se lanzaron a por Leo como una enorme cuerda de espinas, que él no pudo esquivar completamente.

Manirelle siguió ardiendo pero, Libra, en un momento de inteligencia, uso su ojo para apargar las llamas que acosaban a la chica.
-¡Elfa!- dijo -¡únete a mí y castiga a quien realmente mató a tu congénere!
-Tus mentiras también son un gran motivo para desear tu muerte -dijo Infinito haciendo chirriar aque extraño tentáculo que salía de bajo de su capa- ¡Obtén lo que te mereces!

La estructura se dirigió rápida cual saeta hacia Libra, dispuesta a ensartarlo de forma definitiva.

Sin embargo, otro estuendo metálico llenó la escena y aquella extraña arma que usaba Infinito saltó por los aires cayendo pesadamente contra la tierra: había sido cortada.

A lo lejos, una menuda figura empuñaba una espada transparente que filtraba la luz del sol y la dividía todos aquellos colores que realmente la componían.

Con un grito feroz, Sárate corrió con la espada en alto hacia donde transcurría la contienda.

-Trato hecho, Ojos de Araña -respondió Manirelle -Siento haber dudado de tí.

-No tiene importancía -Libra Usó su ojo para curar a Leo, malerido por el ataque de Infinito y se dirigió a él -Hermano olvida toda esa mierda de la venganza ahora ¡Matemos a Infinito!

Leo en vez de dirigirse a su hermano se dirigió a la mujer de la capa.
-Puedo olvida cualquier herida que me hayas causado si lo que quieres es a Libra muerto.

Infinito no respondió, pero, como Sárate, Manirelle y Libra sabían, no era necesario que lo hiciera para comunicarse pues un aura de satisfacción rodeó al ser dentro del cuerpo de aquella mujer.
-Pongo mi espada a tu servicio.

Y acto seguido, se lanzó de nuevo contra Libra, iniciando así el cuarto día de contienda entre los hermanos.

Ya lejos de allí, Lardain se volvió y obsevó lo que dejaba atrás. Vió cómo el sol se alzaba cada vez más, hasta llegar a lo más caluroso del mediodía , y bajo él, cómo las llamas del que fuera su prometido una vez se ergían contra su hermano de nuevo y aquel estruendo ensordecedor de la lucha de una sola espada contra si misma. Vió a la elfa apuntar con aquellas flechas incomprensibles a la persona oculta tras la capa ¿Cómo había logrado romper su espejo? ¡era imposible! pero ya no importaba, Katharsis esperaba.

Sárate seguía corriendo, nada podía pararla porque la energía que usaba no venía de ella misma.
Inconsciente de sus actos, su mirada no era la misma, no era la que ocultaba su presuntuosa y mordaz personalidad, sino aquella que le había hecho ganarse el título de la Niña Demonio.

Los ojos lila eran conocidos por aquellos en los que dicha mirada se había posado alguna vez, unos ojos que no pertenecían a ninguna clase de ser de este mundo, un ser con no mas voluntad que el regocijo de causar la muerte y regodearse con su propio poder.

Lamentando que aquellos cadáveres de marionetistas no estuvieran un poco más vivos para poder rematarlos, la fuerque que guiaba a sárate apretó el paso al ver la contienda que se formaba delante.

Infinito atacó a Manierlle antes de que ella puediera disparar la flecha, pero ella lo esquivó por poco aquella nueva columna cortante que la menuda figura bajo la capa había hecho aparecer desde su propio cuerpo para acabar con ella.

Algo más lejos, cada vez menos, el ansia asesina de Sárate vio como aque ataque surgía de nuevo y se relamio de placer ante la perspectiva de cortar de nuevo; agitó su espada en el aire y chasqueó los dedos.

De nuevo el arma de infinito fué cortada y cayó con pesadez al suelo, hicándose en la tierra.

El estruendo más allá del provocado por su propia lucha distrajo a Libra y Leo, que, aunque sordos, notaron el estruendo en la tierra.

Los breves instantes que la lucha se paro y las llamas de la Estrella de Día se apagaron fueron fatales para él.

Tras un breve chasquido en alguna otra parte, el brazo de Leo cayó al suelo también, cortado por un tajo a distancia de la Niña demonio que no dudó en aproximarse a Manirelle y hacer de ella su próxima víctima.

Sin embargo el pasado detuvo a ambas cuando sus miradas se cruzaron. Y todo tomó sentido para Manirelle cuando se adentró en los ojos brillantes, vacíos y demoniacos que dominaban aquel cuerpo. Comprendió que, al fin y al cabo, eran los dioses quienes imponían justicia en el mundo y no los hombres, y estaba segura de que ése era el destino que Caelus y Titea habían establecido para ella;

Había usado a esa niña, aun la recordaba. La habían humillado sólo para que ella pudiera conseguir a su hermano de vuelta; no solo había arruinado su vida con el encago, sino que ademas solo le dió la peor de todas la recompesas, la espada que tomaba posesion de sus amos para complacer su propia sed de sangre.

Ese era su irónico castigo, morir a manos de la pobre alma que el demonio de quella espada poseyó.

No supo oponer resistencia, ni a sus pensamientos ni a la espada que una vez poseyo y que ahora atravesaba su abdomen. Notó como la niña se la extraía con una fuerza sobrenatural, y tras un chasquido de sus finas manos pueriles, Manirel cayó fulminada.

Libra vió a Leo caer, inconsciente por el cansancio, la mutilacion la pena y el odio, y trató de asimilar que Leo había muerto.

Quizás esos tres días había luchadoa muerte pero ahora sabía que llegado el momento, matar a alguien con quien había vivido de aquella forma estaba fuera de su alcance. Se preguntó si Leo hubiera sido capaz de hacerlo.

Él había perdido más, lo había perdido todo, y ciertamente hubiera matado a Libra. Sárate le había salvado la vida, aunque no sabía si le estaría agradecido.

Cuando la vió partir a Manirelle por la mitad supo que lo estaba arruinando todo.
-¡Sárate! ¡Estúpida!

La niña se dio la vuelta y miró a Libra a los ojos, y fue cuando él descubrió aquella expresión demoniaca en su rostro, que le avisaba de que la niña no estaba en posesion de su ser.

Por suerte para él, Infinitó fue quien atacó primero. La niña consiguió cortar un tentáculo tras otro, pero al final, acabaron siendo demasiados y uno de ellos la golpeó, perforándola.

Su cuerpo inerte cayó al suelo con un ruido sordo y se desvaneció de sus ojos aquel brillo antinatural.

Ahora solo quedaban Libra e Infinito, y Libra tenía las de perder.

..Y aquellos chirridos metálicos que se oian bajo la capa de infinito no eran más que una confimación de sus temores.

Con toda la rapidez que el fue posible, tomó la otra hoja de Nihil del cuerpo de su hermano y atacó con las dos hojas al monstruo, cortando uno tras otro toas aquellas afiladas extensiones que su cuerpo proyecraba hacia él; cada vez estaba más cerca del cuerpo de la mujer, cuando a ambos se les agotaron las fuerzas; para sorpresa de Libra, Infinito no hacía gala de su poder durante mucho tiempo.

Aún estaba demasiado lejos como para poder cortarla con Nihil, y el cansancio le hizo tambalearse, haciendo crujir algo bajo sus pies ¿que estaba pisando?

Vio bajo él el arco de la elfa, y clavando ambas hojas en el suelo rápidamente decidió tomarlo.

Infinito reaccionó y otro ataque vino hacia Libra con toda la premura posible.

Tirado como un saco, sin apenas moverse, el dolor se extendía por su cuerpo y se notaba morir.

Almenos no se iría sola.

Miro a Libra frente a ella. él tambien moriría con toda seguridad. Intento arrancarse la flecha, pero daba igual, estaba en su corazón.

Libra obsvó la cara de Infinito por primera vez. Sárate estaba en lo cierto, era una mujer.

Era hermosa, de cabellos oscuros y ondulados, muy claros a veces cuando la luz incidia sobre ellos de alguna manera especial. Sus rasgos afilados y finos y una mirada triste y profunda emborronaban su posible belleza con melancolía, y, en quel momento, también con furia y frustración desdemida.

Libra también se sentía asi; todo acababa y nada de lo que había hecho tenía sentido si moría ahora.

Infinino notaba como la sangre se escapaba por lugares de su cuerpo donde no debía ir, y tuvo la certeza de que su fracaso era absoluto. Nunca volvería a rebobrar lo que por derecho le pertenecía.

-Ahora, nunca podré recuperar lo que ese hermano mío me robó dijeron ambos al unísono.

Hubo una pausa. Libra se incorporó un poco y miro a su moribunda rival
-Te propongo un trato...

La noche caía. Tenía la respiración agitada y no podía moverse, pero habñia conseguido salvarse, y tenía un nuevo aliado. Miró su cara amarillenta, aun a saliendo de entre las puertas de la muerte, y le con las últimas fuerzas que le quedaban preguntó:
-¿Cual es tu nombre?
-Isabel...Isabel de Katharsis-suspiro ella.

Libra cayó dormido.

Su ojo era fantástico.

Pasaron días tras esa batalla. Ella nunca supo bien cuantos, pero cuando Sárate despertó habñia dormido lo sufiente como para encontrarse bien.
Miró a su alrededor y vio la tela verde ondear ¿estaba en un campamento, en una tienda de campaña?
-Despertaste...¿qué tal te encuentras?

Miró a su lado. Un tipo absurdamente musculoso estaba sentado junto a ella y la miraba aliviado

-Bien...¿dónde estoy? ¿Qué me ha pasado?
-Estas en mi tienda, ahora estamos mas o menos entre Ramordos y Vuugam Te encontré con una herida terrible en el costado, suerte que se me da bien la medicina.
-¡Vaya...!muchas gracias...¿Y quien eres tú?
-¿Yo..? Mi nombre es Marco Hécate. ¿Tu eres Sárate, verdad? He oido hablar de ti ¡La temible Niña Demonio! -Sus ojos se iluminaron.

Fin del Decimoctavo episodio.

Fin de la Temporada 1 de El segundo Despertar de Kamareni


Aquí termina también lo que he decidido marcar como primer volumen de la historia.
A partir de este momento me dedicaré a revisar corregir y reescribir la historia hasta este punto, así que no habrá capítulos nuevos en un tiempo.
Cuando tenga todo el contenido a mi gusto, lo editare en un PDF que podre a vuestra disposición y continuaré la historia, ahora bien, partiendo de la version corregida de la misma.
No os preocupéis, no habrá grandes cambios en la historia, pero sí quiero ordenar y clasificar el contenido que he ido poniendo en la historia, sobre todo de acontecimientos posteriores, porque he sido más liberal en ese aspecto y no se que microadelantos os he hecho exactamente.
Otro motivo para la edicion es para que aquellos que han querido seguir ESDK y no lo han podido hacer porque estaba demasiado avanzada puedan hacerlo ahora con tiempo.
Aún así, los queridisimos lectores fieles tambien podréis encontrar algunas características extra importantes que os hagan echarle un ojo al documento.
Estas serán:
-Recopilación cronologica del material adicional.
-Fichas de personajes.
-Material adcicional: geografía: mapas.
-Fichas de Habilidades y armas.
-Making Off.

Creo que muchos de vosotros disfrutais bastante con esta historia y creo que podéis aportar bastante. Si alguno de vosotros tambien cree que es así, yo estaria muy agradecirdo de alguna ayuda y/o sugerencia con las correciones.

Muchas gracias a todos por leer y saludos!

2 comentarios:

Horwaith dijo...

Me encanta este "final", queda muy bien y siento no poder ayudarte para hacerlo, tengo muchos proyectos pendientes.

Me encanta quien la salva, lastima que todos los demás mueran en el intento

Necrae dijo...

Solo te puedo decir una cosa: Se sale :3

Sobretodo al final, ha sido ir leyendo e ir flipando a la vez XD Es algo confuso porque parece que algunos personajes vayan a morir, pero no te preocupes, porque al final queda todo bastante claro.
El hecho de explicar la verdad de Lardain hace de este capítulo algo genial; también (y sobretodo) por la identidad de Infinito O__O <-- así me he quedado al saberlo X3
No me gusta nada que le pasen esas cosas a sárate ;__; pero bueno.
_____________________


Me parece genial que hayas puesto encuestas nuevas!!! (y que por fin pueda votar ;w; no sabes la ilusión que me ha hecho X33
Aún y así, es muy difícil escoger un personaje como favorito. Aunque me encante Sárate, Infinito rocks too, y Lardain también. Leo... al final me ha acabado molando también o.o" no sé por qué será.

Por otra parte, ya sabes que yo puedo ayudar en todo ^__^

Y dejo de escribir, porque ya me estoy enrollando XD
Gran capítulo y mejor final de temporada!!!