viernes, 30 de abril de 2010

Los súbditos.

En Halbrward es dificil decir si el viento se deslizaba por la arena o si sucede del revés; todo ese desierto, en el que el aire recorre rápido los altos y rocosos cañones que forman un laberinto cuya entrada es clara y su salida es la muerte.

La arena, atormentada, a penas deja ver las propias manos de aquellos que se adentran en él y recorre sus cuerpos cortándolos en incrustandose en ellos. Pero esto no es algo que nadie sepa con exactitud; como ya se dijo, Halbrward no deja escapar a sus presas.

Sin embargo no es un lugar poblado de muerte, no es un lugar muerto ni vacío.

Como mínimo, tenía un habitante, o eso pensaba Tolhan, que lo recorría, acalorado y dolorido, con la esperanza de encontrar un final distinto al que ya era inevitable.

Él sabía que las guerras consistían en la muerte de los hombres en pos de la victoria, pero ninguna de las dos opciones podía contar con él, y en su lugar, el joven Tolhan huyó a Halbrward. Sin saberlo, el pobre muchacho había tomado una decisión en la que la victoria no era un resultado posible.

A pesar de del dolor, el calor el hambre y la deshidratación, Tolhan no se sentía morir, ni quería hacerlo a pesar de la tortura.

Experimentaba una sensación como nunca otro hombre pudo sentir, la certeza de ser morador de un lugar que nadie más podría habitar, de ser el unico ser en millas a la redonda, el rey de una tierra impenetrable por la que él viajaba, inmune incluso a los designios de la naturaleza, pues se mantenía vivo a pesar de sus duras condiciones. Las reglas de Halbrward.

De improviso, en su travesía hacia ningún lugar, Tolhan encontró una gran piedra, una roca que se alzaba en medio de aquel huracán de arenas. La escaló y se sentó sobre ella, inmaginado que era su trono, desde donde él dominaba aquella tierra que era solo suya, de la que era amo y señor.

Cerró los ojos un instante, saboreando la sangre, la sangre azul, que se acumulaba en su boca debido a las inclemencias -pequeñas nimiedades para un rey ¡un dios! inmortal como era él- del tiempo de su tierra. El sabor del poder, de la nueva estirpre real que nacía con él.

Abriolos de nuevo y se encontró frente a él una extraña figura, de cara con forma de corazón y grandes ojos. Su piel, de infinidad de colores y sus ropas de colores vivos se meneaban con el viento y sus huesudas y palidas carnes lo atravesaban sin esfuerzo. El ser le agarró con fuerza del hombro, clavandole los dedos, las uñas. Tolhan lo observó de cerca, y vio como lo que creyó su cara era en realidad una máscara de vivos tonos que engañaban a la vista.

Con un grito gutural, se dirigió a sus secuaces, que enmascarados y vestidos de igual manera saltaron, auyaron, lo bajaron de la roca, arrastrándolo por el desierto que devolvia sus vítores ahogados por el viento.

¿Por qué? ¿De donde vino esa rebelión? Él que que ganó sobreviviendo a todo lo que se puso frente a él ¿Quiénes eran estos extraños para invadir las tierras del que el era el único señor?

Ante él la tormenta comenzó a disiparse según aquellos intrusos lo arrastraban Halbrward adentro y solo quedó la arena, quieta, calmada, cálida bajo sus pies.

Al tiempo que la tormenta quedaba atrás, otras cosas comenzaron a formarse frente a él, a lo lejos. Sinuosas torres entre las rocas serperteaban camino al cielo sin nubes, casi tocando el sol ímpio, y pequeñas casas se escondían de él a su sombra. Tras ellas, una gran pirámide, de punta igualmente retorcida se alzaba reflejando toda la luz de los cielos.

No transcurrió mucho tiempo y ya estaban atravesando el poblado donde las gentes salían a las calles al paso de los enmascarados, o se asomaban a las ventanas, curiosos y llenos de gozo. Unos cuantos niños corrieron hacia él y lo tocarón timidamente con el dedo antes de huir histéricamente.

¿Por qué? ¿Cómo era posible que hasta niños y mujeres hubiera puesto en duda la legitimidad de su sangre, de su señorío y de su poder? Él que se habia sentado en el único y gran trono de Halbrward... ¿Quiénes eran estos extraños para invadir las tierras del que él era el único señor?

Penetraron en la pirámide, que resultó ser tan oscura por dentro com luminosa por fuera. Recorrieron sus estrechos pasillos hasta dar en una estancia mas grande donde decenas de personas con vestidos de vivos colores esperaban su llegada y la de los enmascarados, que le condujeron hasta un gran asiento dorado precedido por unos pocos escalones. Mientas los presentes se postraban en sus rodillas, los enmascarados descubrieron sus viejos rostros, que sonrientes se inundaban de lágrimas quie recorrían los surcos de su piel.

El sonido de los cánticos y las caricias de sinuosas mujeres se vieron silenciados para Tolhan por sus propios pensamientos, ¡qué burlas más infames! ¡Qué deshonra para un rey, casi un dios para él tener que ver como todas aquellas tomaban su lugar, como si valieran lo mismo!

Una joven y bella, ¡usurpadora! dama de blanco se acercó a él temerosa y colocó sobre su cabeza un extraño y punteagudo gorro de brillante metal, cubierto de joyas ¿Un gorro de bufón, quizás?¡Qué insolencia!.

Un galante caballero posó su espada sobre su cabeza, sus hombros, mascuyando, amenazador ¿trataria de ejecutarle? ¡si la fuerza de la arena de Halbrward no lo hubiera dejado tan maltecho se defendería, pero no era capaz! ¿Se dejaría vencer por ese pueblo que decía poseer su trono? ¿Quiénes eran estos extraños para invadir las tierras del que él era el único señor?

Cerró los ojos aguardando la muerte, pero la espada no se movíó, mas que para desacerse en arena llevada por el viento, que le azotó y le envolvió con fuerza, clavandose en su piel, sus huesos, su alma, quizás hasta su razón.

Abrió los ojos y se vio rodeado de su Halbrward, su tierra amada. La sangre, azul, real, inundó su boca de nuevo y cayó sobre aquel trono que nadie jamás le podría arrebatar, sobre el que se recostó diganmente.

Quizás, algún día, una torre de punta ondulada cuya superficie brillaria más que los propios cielos se alzaría sobre aquella roca.

2 comentarios:

Necrae dijo...

Impresiona ver que has escrito de la misma forma la palabra Halbrward durante todo el relato. XD

Darkaran dijo...

Hay un pequeño truco que que se llama copypasta. Pero solo sirve para relatos cortos en los qu solo tienes UN nombre raro xD