miércoles, 30 de abril de 2008

Capítulo XVIII: Intriga reflejada.

Cuando la cena terminó los comensales se retiraron. Lardain y Leo escoltaron hasta sus aposentos a la Reina y al Rey respectivamente, mientras Libra y Sárate eran conducidos a sus aposentos en el Castillo de Vuugam.
-Estos son los aposentos del Señor Libra -dijo el criado frente a una puerta ricamente adornada (aún así Libra sabía era razonable temer que no hubiera nada tras ella, siquiera suelo) e hizo una reverencia.
-¿Vamos en distintas habitaciones?- Sárate se arrepintió de nada más hacer la pregunta, pero ya no había remedio. No crecibió respuesta, aunque eso no era del todo malo. Cualquier comentario de Libra hubiera sido peor y el silencio la alivió...aún así era inquietante que Libra no aprovechara una oportunidad así ¿sería por el criado? No. Aún asi no se atrevió a mirarle a la cara. La costumbre la había traicionado y la había hecho quedar en ridículo.

Libra vió alejarse al criado a la chica pensativo. Sárate y él habían vivido bastante juntos, se habían hecho el uno al otro, aunque no se apreciaran del todo ¿O si? Seguramente si...y él mismo era la prueba...y aquella escena también.
Lo vió claro ahora, y se sintió infantil y ridículo al recordar todas las veces que había negado de ella y la había descalificado frente a Leo, era tan solo la verguenza que le producía apreciar a alguien que no fuera Leo o Cáncer, o, sobre todo, él mismo.

Se adentró pensativo en la habitación. Tal y como él esperaba, era suntuosa hasta el insulto.

Se sentó sobre la cama y esperó. ¿A qué? no había nada que hacer. Desde lugo huir de Infinito era más divertido que quedarse esperando a que le prediera el rastro, aunque desde el punto de vista práctico, no había una elección mejor.

Estaba a punto de echarse a dormir cuando tocaron a su puerta.
-¡Lardain...! ¿Qué...?
-Shh...-susuró ella oculta tras su dedo índice - déjame pasar. Leo y la niña se reunirán con nosotros en un momento...

Libra se apartó para dejar pasar a la mujer y al espejo que, aún en aquella extraña situación, portaba con gracia.
-¿No hay nada que te haya llamado la atención durante la cena...?
-¿No es mejor esperar a que llegue mi hermano y Sárate?
-Entonces si.
-Hay que ser tonto para no...

Los golpes sobre la madera interrumpieron la frase y Sárate y Leo pasaron a la habitación sin terminar la combersación que debían estar teniendo.
-¿...Sois todos así o qué?-decía la chica
-¿Cómo dices? ¿Igual de guapos, simpáticos, encantadores? No, no todos somos así. Yo soy el máximo exponente de todo ello.
-Está bien. Todos iguales. Más claro, agua.
-¿Qué os pasa a los dos...? -preguntó Libra sin entender la razón del enfado de la niña, que se dispuso a explicarse mientras Leo se encogía de hombros, en un movimiento inocentemente pícaro.
-¡Vosotros! Los hermanos ¡Los Doce! Me picaba la curiosidad por saber si eráis todos igual de insoportables, pero después de verlo se me ha quitado hasta el sueño...
-Supongo que aún tienes que crecer para apreciar ciertas cosas -Contraátacó Lardain súbitamente, antes de que Libra hubiera tomado aire para alejar la charla de dicha cuestión.
-Este cuarto no es un foro. Si quereis celebrar un juicio o algo, que la parte acusada y la abogada defensora salgan fuera, que yo prefiero dormir.
-Eso. ¿Qué pasa con el Rey? ¿Y quién es ése tal Pólux? Que yo recuerde, en la Triada de Vuugam la formabais Lardain, Leo y Mutarankaa el marionetista.
-Pólux murió en extrañas circunstancias hace tiempo y el Rey quiso que otro Marionetista ingresara en la Tríada para sustituirlo.
-¿Circunstancias extrañas?
-Se suicidó siendo dominado por sus propios hilos.
-¿Cómo que sus propios hilos...?

Tras la pregunta de Libra todos levantaron una ceja, extrañados y asombrados al mismo tiempo.
-¿No sabes nada de artes marciales, Libra?- inquirió Lardain.
-No sabe nada de nada -apostilló Sárate
-Hermano,¿Dónde has vivido todo este tiempo?- exclamó Leo, divertido.

No hubo respuesta. Aunque era más una broma era la primera vez que Leo preguntaba a Libra por su pasado. Había ignorado la cicatriz completamente, como si la cara de su hermano estuviera como siempre. A pesar de que no requería una respuesta, la pregunta hizo a Libra sentirse vulnerable; no quería contarle a Leo su vida junto a Tauro y Aries.
-La técnica de los Marionetistas consiste en dominar mediante hilos y dagas a cualquier ser vivo. Es un arte a la que se accede facilmente a un nivel superficial, pero en cuanto lo haces la secta te absorve y te seduce, o simplemente te atrapa. Y desertar es dificil...suele ser mortal, de hecho.
-¿Y como coño se va a suicidar un Marionetista usando sus propios hilos? ¿No es mas fácil saltar desde la torre o colgarse?
-Leo y tú podéis hacer una prueva para ver cómo es de dificil -comentó Sárate, que resultó aparentemente ignorada por todos.
-De ahí lo de "en extrañas circunstancias", lumbreras.
-Eso es bastante impresionante, pero entonces, si los Marionetistas usan las personas como marionetas, el hecho de que que ese tío, Pólux, sejara de mover los dedos cuando se pusiera a comer y el Rey no se moviera no es coincidencia, ¿no?. Esto podría ser la respuesta a la desaparición del patrimonio de la corona de Vuugam...

Se hizo un tenso silencio. Por un instante Libra pensó que todos habían quedao impresionados ante su deducción (no solía deducir cosas a menudo, a excepcion de asuntos tales como el color de los objetos que le rodeaban, hacia que lado le atraía la gravedad o si el número de dedos en su mano era correcto), pero la extraña duración de éste y la ausencia de exclamaciones entrecortadas de admiración le hizo sospechar que no era así. Miró a sus contertulios; Sárate estaba sentada sobre su cama, balanceando las piernas y le miraba inexpresiva, aunque Libra conocía esa cara: o no lo estaba escuchando o fingía que no lo hacía. La actitud de Lardain y Leo era distinta, lo miraban serios ¿Precocupados, quizá? intercambiaron una rápida mirada llena de un siginificado incpmprensible para quien no fuera ellos y Leo tomó la palabra.
-No sabía que estuvieras enterado de eso.
-Recuerda que veo más allá de las apariencias.
-Te voy a dar un consejo de hermano, Libra. Mantente alejado de este asunto. No es vueno para nadie que veas lo que veas, oigas lo que oigas, se lo digas a nadie. Todos los invitados a las cenas reales están vinculados a la corona y son de confianza. Promete que no meterás las narices en esto.
-Prometido. ¿Piensas llevar a reino a la ruina? Estás compinchado con Pólux ¿Verdad? ¿Por qué? ¿Venganza?
-No saques conclusiones. Leo te ha dicho que te mantengas al margen. Hazle caso.
-Lardain tiene razon, Libra. Yo no podría matarte si llegaras a hacer algo inconveniente, eres mi hermano, al fin y al cabo -Leo rió- Pero ella...ella no tendrá remordimiento alguno.
-Descansa esta noche. Todos queremos que tu estancia en Vuugam sea lo mas tranquila y menos sobresaltada posible. -Se despidió Lardain mientras salía de la habitación tras la larga cabellera de Leo.
-Hazla caso, hermano. Suele tener razón. -Y ambos miembros de la Tríada desaparecieron tras la puerta.
-Algo menos de que preocuparte ¿No, Libra?

Dió un respingo; se había olvidado por completo de que Sárate estaba allí, balancaenado juguetona las piernas colgando sobre el suelo, pegando pequeños botes sobre el colchón con cada pequeño impulso. Cuando Libra la miró paró súbitamente y se incorporó pues aquella imagen infantil era la que ella intentaba a toda costa evitar.
-No. La verdad es que me pica la curiosidad. ¿A ti no?
-No sé.
-Con la de preguntas que tú sueles hacer...
-Pero ya no es lo mismo. Me visité al Rey mientras tu veías a tu hermano ¿recuerdas? Me puse a su servicio. Me mantengo al margen de sus asuntos hasta que él me requiera.
-Así que no puedo contar contigo...
-¡Ah! ¿Pero vas a intentar algo? Recuerda la recomendación de (ese gilipollas de) Leo y de su amiga la del espejo.
-¿Tanta tirria nos tienes a los Doce?
-Según os voy conociendo, menos desearía haberlo hecho.
-Pues parecías decepcionadad cuando has haberiguado que no compartiríamos habitacion ¿No será que en el fondo...?
-¡Cálla!- ella había enrojecido- ¡Eso no tiene nada que ver...!
-¿Vas a quedarte mucho tiempo? ¿Te pongo una manta en el suelo? -Sárate ofendida, se dirigió hacia la puerta con su habitual paso rígido e impetuoso (el que ella consideraba adecuado para una mercenaria de su categoría) y abrió la puerta con fuerza.
-¡Recuerda que prometiste a Leo no inmiscuirte! ¡Espero que lo hagas, así veré como esa tal Dama del Espejo te mata!
-Eso no es del todo cierto. Investigaré todo lo que me parezca, pero no te preocupes, mantendré a mis narices lejos del asunto. Eso cumple de sobras la promesa que hice a mi hermano.
Una expresión extraña cruzó la cara de la niña un segundo.
-¡...Idiota!
-¿Algo más?
-...No metas a los miembros de la Triada en el mismo saco. No todos están en el mismo bando.

Y cerrando la puerta con brusquedad pero sin ruido, se alejó por el pasillo

Fin del decimo octavo capítulo.

Próximamente, en El segundo Despertar de Kamareni: Reflejo de sospecha; Libra comienza a buscar los motivos de la complicidad de Leo y Lardain con Pólux a pesar de la amenaza de muerte de la Dama del Espejo ¿Moverá ficha Sárate o se mantedrá fiel al Rey de Vuugam?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante, me encantan las intrigas. Habrá que ver qué tiene que ver Leo con todo esto, y su mujer.

Horwaith dijo...

Ya voy contando, por lo menos, 3 facciones diferentes, porque se deduce eso de lo que has puesto. Y que "poco" caso le hacen a Sarate, porque estas demostrando en muchos casos que lo hacen pero sin dar muestras de ello

Anónimo dijo...

Para que veas que hago comentarios tambieeen y si sin que tu me lo digas
yo creo que aqui quien va a llevar el cotarro es sarate creo que va a ser ahora cuando se va a lucir, lleva como mucho tiempo sin hacer nada