Malas nuevas para el Espejo.
-¿¡Donde esta Hoirauca!?
El bramido de Pólux resono entre las llamas, pero la única respuesta que obtuvo un poco de polvo deslizándose entre las grietas de las fragmentadas paredes tras la batalla.
En la plaza bajo la cúpula los bambúes calentaban los pasillos subterráneos, ya de por si calientes. Sudoroso, el marionetista se alejó de allí, entre los cadaveres calcinados y descuartizados de sus compañeros.
Pólux habia visto pelearse a aquellos dos Herederos. ¿Para eso había venido Libra? ¿Para unirse a Leo y destruir a los marionetistas? Por suerte el se había apartado a tiempo, pero otros muchos marionetistas habían intentado atacarlos en vano, resultando muertos o heridos de gravedad.
-¡Maese Pólux! ¡Maese Pólux!-Uno de los supervivientes se acerco a él desde algún sitio - No somos capaces de apagar las llamas ¡Parecen venidas del propio infierno!
-Olvidaos de eso, ¡vuscad a Hoirauca!-Una pared semiderruida cedió ante ellos- ¡Vámos!
Las blancas paredes decoradas tenían ahora sus ricos relieves enegrecidos por las llamas, algunas de las piedras incluso ardían sin fundirse. Pólux y sus subordinados pasaro junto a varias antes de llegar al tramo donde las piedras siempre habían sido de color oscuro, donde comenzó todo, donde había más daños.
Muchos de los pilares tras las paredes, que sujetaban el reino de Vuugam situado sobre el ilegítimo pais de los Marionetistas, estaban fracturados. Aquello era grave, muy grave.
Había un lugar donde los desperfectos eran más leves, Pólux pensó que quizás los hermanos no hubieran pasado por ahí. Estuvo a punto de darse la vuelta y buscar por otro sitio, pues nunca había estado en los callejones de piedra oscura, y tuvo la sensación de que tambien sucedía así con sus acompañantes.
Sin embargo, algo llamó su atención; aun lado del pasillo, una puerta rota y un camino de marcas de quemadura con forma de suela. Se pregúntó si ahí comenzó la trifulca y de ahñi fue in crescendo hasta extenderse por toda la red subterránea hasta que la abandonaron. Aún así, no había ningun cadaver de marionetista en rededor; era todo muy confuso. Pasó sobre los trozos de la puerta quebrada y miró dentro de la habitación.
Era blanca y luminosa, pero al contrario que el resto de las salas así de país de los Marionetistas su deconración era simplista, limitada a una cúpula avobedada de cristal, coronándola.
Su vista se adentró con gran horror en la estancia al comprobar el cuerpo destrozado y quemado de Acuario el Marionetista, aunque para él solo era Maese Hoirauca, y no estaba quemado, pues el siempre lo vio de ese color.
Los pensamientos negativos innundaron su mente . Si ha podido él, podrán conmigo. Ha llegado el momento de ponerse en contacto con el lider y perdirle que acabe con ellos
Tembloroso, sacó las instrucciones que había recibido tiempo atrás de un mensajero misterioso para ponerse en contacto con el Numero Uno de la Organización. Siempre tomaba él la iniciativa para hablarle, pues él tenía prohibido dirigirse a él, bajo circunstancias excepcionales.
-Salid todos de aquí. Todo esto puede derrumbarse. Me pondré en contacto con toda la Cúpula restante y nos reorganizaremos en otra parte. Sacad todos los instrumentos de valor, manejadlos como marionetas si eso agiliza el trabajo -ordenó, mientras se sentaba a redactar la carta que en viaría a su superior.
Tenuemente ilumiados, tan solo con un puñado de velas encendidas sobre los lujosos candelabros, se respiraba un aire de velatorio en la atmosfera.
La reina de Vuugam, junto a la cama de su marido, observaba su respiracion ruidosa y entrecortada. Apartada de ellas, en un ricón, Lardain, la Dama del Espejo leía un documento que había tratido consigo.
Aquella situación se daba desde hace tiempo, desde que Pólux ingresara en la Triada de Vuugam, quizas desde algo más tarde.
La mirada brillante de Lardain se alzó sobre el papel y lo acercó a una de las llamas, haciéndolo arder.
-¿Ocurre algo, querida?
-He de marchar.
-¿Ahora? No puedes, debes lealtad a la corona. Has de permanecer aquí.
Lardain se incorporó, soltó el papel, que continuó ardiendo en el suelo.
-Es cierto que debo lealtad a la corona, por ello debo partir.
-¿Qué estás diciendo? ¿Adónde vas? ¡Vuelve ahora mismo!
-Voy ha hacer justicia.
Y cargando su espejo a la espalda, marchó.
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2 comentarios:
Esa mujer y su espejo son peligrosos!! ;O;
Anda que la que se ha liado... que te cargas la ciudad!! Con lo bonica que era ;__;
En lo de la mujer estoy completamente de acuerdo con kelgar, y lo de la ciudad, no lo creo ya que para cuando polux ha aparecido ya se habrían ido de la ciudad marionetista, con lo que vurgaam no corre peligro
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