Después de cada separación siempre hay un reencuentro. Mientras me preparo para un cita más interesante, me reuno a la vez con algo que creé para dar rienda suelta a mis pensamientos. No es que durante todo este tiempo no estuvieran ahí; simplemente dije adiós a este sitio. No explicitamente, pero si calló en mi olvido. No como dónde continuar esa historia. Eso siempre lo tengo presente. Pero sí como lugar donde dejar algo de mí a cambio de un rato de tecleo. Dicho así parece que salgo perdiendo, pero, creo que no es del todo así realmente; Olvidé cómo el simple acto de teclear lo que uno piensa, sin tapujos ni ataduras, y despues poder revisarlo o, incluso, eventualmente leer la opinión de alguien al respecto, es reconfortante.
Estoy abierto a reencuentros, siempre. Creo en el reencuentro firmemente, pues creo en el tiempo como sanador de las heridas, asi como de llave de abismos que él mismo se ocupa de abrir paulatinamente a cada paso que da, sin prisa, sin pausa.
No me he sentido como si perdiera parte de mi mismo con este abismo sobre el que acabo de tender un puente, pero quizás sí sentí como si me ocurriera todo lo contrario: me llené de mi mismo, y a veces cuando las cosas son tan abundantes y densas conviene aliviarlas, llevarlas fuera.
El unico exilio al que someti toda esta abundancia de mi mismo fue a las profundidades del abismo, no que había entre este lugar y yo, sino al que hay dentro de mí. A veces temo que aquel abismo me consuma. Bueno, antes lo pensaba, quizás ya no
Pero aun hay cosas que quiero sacar de ese abismo hacia afuera para no alimentarlo y que crezca en mi, por eso, quizás he decidido volver a hacer esto, a ofrecer una caricia. Desagradable, pero una caricia al fin y al cabo.
Me siento levemente frustrado hacia todo lo concerniente a este blog; la mayor parte de los proyectos, en los que aún tengo ilusión y perspectiva se encuentran parados y quisiera darles vida de nuevo; este blog es uno de ellos.
Temo también el compromiso de estas palabras, no sé si realmente podré volver a hacer de esto una parte de mí que realmente pueda dar rienda suelta de forma satisfactoria, ni para mí ni para nadie.
Creo también que lo que se podrá encontrar aquí, si es que llego a los objetivos propuestos será, esencialmente, lo que yo soy; tambien es lo que era esto antes.
Sin embargo, bajo la esencia siempre hay matices. Hay muchos tipos de azula unque todos sean el color que te recuerda al cielo y al mar, no es lo mismo un cielo encapotado por la noche que un radiante dia de verano ni las olas se forman igual en la tormenta, aunque todos sean azules, no son iguales.
No sabría decir que color me define. No podría escoger uno pero creo que mi Azul es un azul distinto al de este blog hace algo más de un año. No os preocupéis, es azul.
Sin embargo, lejos de ser un tono sin opacidad e imperceptible como mostraba esto hasta hoy, es un color intenso, denso en si mismo, lejos del tono del cielo que quizás ahora, mirando atrás, fuera yo al principio. Quizás se hizo de noche en éste azul, pero la noche es solo una etapa del día, una pequeña fracción del mes, una infima parte de un año.
Es en la noche cuando descansamos y podemos reflexionar junto a la almohada sobre todo lo que pasó durante el día sobre todo lo que hicimos nosotros y otas personas a nuestro alrededor.
Pero es al día siguiente cuando las reflexiones de la noche se ponen en practica. Quizás este blog ahora sea un pequeño y azulado amanecer.
jueves, 25 de junio de 2009
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